El doctor Miguel Alejandro Guerra Domínguez denunció a través de redes sociales que el Hospital Territorial de Cárdenas no cuenta con los recursos para realizar pruebas de laboratorio esenciales en el seguimiento del dengue, evidenciando el profundo colapso del sistema sanitario cubano ante un nuevo repunte de arbovirosis en la provincia de Matanzas.
El profesional de la salud, quien recientemente cursó un cuadro de dengue, alertó que el centro hospitalario \»Julio Miguel Aristegui Villamil\» omitió la realización de exámenes obligatorios como leucograma, hematocrito y conteo de plaquetas. Estos análisis son imprescindibles para detectar complicaciones severas como trombocitopenia o hemoconcentración. Guerra Domínguez responsabilizó tanto a la dirección del hospital como al personal médico que ha normalizado esta carencia, calificando la situación de \»falta total de respeto hacia los pacientes y hacia la práctica médica\» y advirtiendo sobre los riesgos mortales de omitir dichos estudios.
La denuncia se produce en medio de un repunte de síndromes febriles en varios municipios de Matanzas durante las últimas semanas. Aunque el régimen de La Habana ha reconocido una alta incidencia del mosquito Aedes aegypti en Cárdenas y ha declarado acciones de pesquisa intensificadas, los reportes independientes reflejan una realidad mucho más crítica. Las salas de urgencias se encuentran abarrotadas, mientras la acumulación de basura, la ausencia de fumigación y la profunda escasez de medicamentos facilitan la propagación incontrolable del vector.
Colapso sanitario y propagación de arbovirosis
La incapacidad del sistema de salud para garantizar pruebas diagnósticas elementales es un síntoma más de la crisis estructural que atraviesa la isla. A finales de agosto, las autoridades sanitarias confirmaron la presencia de pacientes en terapia intensiva a nivel nacional debido al dengue. Actualmente, circulan los serotipos 3 y 4 de la enfermedad, junto con casos de chikungunya en territorio matancero. El deterioro de la infraestructura médica, sumado a la falta de insumos básicos y al éxodo masivo de profesionales de la salud, ha dejado a la población en un estado de total indefensión ante enfermedades prevenibles.
El panorama adverso ha trascendido las fronteras nacionales. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha advertido sobre una temporada de arbovirosis especialmente intensa para 2024-2025 en las Américas. En respuesta al riesgo sanitario, gobiernos como los de Estados Unidos y Canadá han emitido advertencias a sus ciudadanos sobre los viajes a la isla. Mientras la dictadura cubana minimiza la gravedad de la crisis en sus informes oficiales, la ciudadanía continúa enfrentando las consecuencias directas de un sistema de salud que, tras décadas de propaganda, se muestra incapaz de proveer la atención mínima requerida para salvaguardar la vida de los enfermos.