Jueves, 23 de julio de 2026
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De la opulencia republicana al abandono: el declive de los hoteles emblemáticos de La Habana

Durante la década de 1950, La Habana experimentó un auge arquitectónico sin precedentes que dio origen a edificaciones icónicas como los hoteles Riviera y Habana Hilton. Sin embargo, décadas de desidia institucional y crisis estructural han convertido estos símbolos de modernidad en testigos mudos del deterioro generalizado que sufre la capital bajo el régimen de La Habana.

El contexto de desarrollo urbano fue impulsado por una ley de 1953 que favoreció la construcción de edificios de propiedad horizontal, especialmente en el municipio de El Vedado. En este escenario nació el Hotel Riviera, inaugurado en diciembre de 1957. Con sus 21 pisos y 352 habitaciones, la edificación destacó por su innovador diseño en forma de Y, que garantizaba vistas al mar y lo posicionó como pionero a nivel mundial en la implementación de aire acondicionado central. Financiado en gran medida por el mafioso Meyer Lansky, el inmueble albergó obras de destacados artistas cubanos y se erigió como uno de los casinos más lujosos del mundo fuera de Las Vegas, atrayendo a figuras de la talla de Ginger Rogers y Alain Delon.

Poco después, en la céntrica esquina de 23 y L, se levantó el Hotel Habana Hilton. Concluido en 1958, este coloso de 31 pisos y 630 habitaciones representó una proeza de ingeniería y logística para la época. Su construcción fue financiada con fondos propios y préstamos de la Caja de Retiro y Asistencia Social de los Trabajadores Gastronómicos, complementada con un contrato de arrendamiento con la cadena internacional Hilton. En su momento, no solo era el hotel más importante de Cuba, sino uno de los cuatro mayores del mundo fuera de Estados Unidos y Canadá, consolidando a La Rampa como el corazón comercial y moderno de la capital.

El desmoronamiento de un patrimonio nacional

El contraste entre aquel esplendor y la realidad actual es una radiografía elocuente del fracaso del modelo impuesto por la dictadura cubana. La falta de mantenimiento crónico y la ineficiencia burocrática han dejado profundas cicatrices en estas estructuras. El Hotel Riviera, por ejemplo, sufrió daños significativos tras la inundación de 1992, perdiendo parte de su valioso acervo artístico. Más recientemente, en 2024, el desplome del trampolín de su que fuera la piscina más grande de la isla sirvió como una cruda metáfora del despedazamiento de un país que alguna vez brilló por su vanguardia arquitectónica.

El abandono de estos inmuebles no es un fenómeno aislado, sino una consecuencia directa de la crisis económica y la falta de libertades que han ahogado el desarrollo de la nación. Mientras las autoridades de la isla priorizan el control político y la represión social sobre la preservación del patrimonio y el bienestar ciudadano, el éxodo migratorio y el colapso de los servicios públicos avanzan sin freno. La ruina física de los hoteles Riviera y Habana Hilton refleja así la pérdida de un futuro próspero, dejando a la ciudadanía solo los vestigios de una grandeza que el gobierno cubano ha sido incapaz de sostener.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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