Cinco personas fueron rescatadas este sábado en Santiago de Cuba tras quedar atrapadas por el desbordamiento del río Sigua, un suceso provocado por las intensas lluvias de una depresión tropical que afecta la región oriental de la isla. El operativo de salvamento evidencia una vez más la vulnerabilidad de la infraestructura urbana cubana frente a eventos meteorológicos.
El jefe Provincial de Operaciones, Socorro y Seguridad Acuática en Santiago de Cuba, Aris Arias Batalla, confirmó la activación de los bomberos y rescatistas del comando de Vista Alegre tras el desbordamiento del río. Los afectados se hallaban incomunicados en las cubiertas de instalaciones del Parque de la Fantasía. Personal de la Cruz Roja y salvavidas locales lograron poner a salvo a los cinco individuos, quienes fueron evacuados antes de la llegada de los equipos técnicos de Salvamento y Rescate debido a la complejidad del terreno y el peligro que representaban los ríos crecidos.
El oriente del país se encuentra bajo los efectos de un sistema de baja presión que el Instituto de Meteorología (INSMET) prevé podría evolucionar a tormenta tropical durante la noche. Con vientos máximos sostenidos de 55 kilómetros por hora, la depresión se desplaza lentamente hacia el noroeste, generando inestabilidad atmosférica, alta humedad y fuertes precipitaciones desde Camagüey hasta Guantánamo. Las autoridades de la isla mantienen la alerta ante la probabilidad de que las lluvias se extiendan hacia la región central del archipiélago.
El colapso estructural agrava la emergencia climática
Más allá de la naturaleza del fenómeno meteorológico, la respuesta a estas emergencias pone de relieve el profundo deterioro de la infraestructura nacional tras décadas de abandono. El régimen de La Habana ha relegado el mantenimiento de sistemas de drenaje, presas y estructuras de contención, lo que convierte las lluvias de moderada a fuerte intensidad en amenazas inmediatas para la vida y la propiedad de los ciudadanos. La falta de recursos y la ineficiencia burocrática del gobierno cubano agravan la situación de miles de familias que habitan en zonas de alto riesgo, sin opciones reales de reubicación por parte del Estado.
De intensificarse el sistema climático, la ciudadanía se enfrentará no solo a la fuerza de la naturaleza, sino también a la incapacidad estatal para protegerla. Mientras la dictadura cubana desvía el foco de sus responsabilidades básicas, los residentes en Santiago de Cuba y otras provincias orientales deberán seguir dependiendo del heroísmo de rescatistas y voluntarios locales, asumiendo las consecuencias de un poder que ha fallado sistemáticamente en garantizar la seguridad y el resguardo de su pueblo.