El opositor Luis Zúñiga, en representación de la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC), presentó los lineamientos del Plan de Salvación Nacional, una propuesta diseñada para garantizar una transición democrática ordenada tras el eventual colapso del régimen de La Habana. La iniciativa, respaldada por múltiples organizaciones del exilio y de la isla, busca dar respuesta a la incertidumbre sobre el futuro político y económico del país, evitando la improvisación institucional en un escenario de cambio.
La propuesta, expuesta durante la conferencia \»Salvar a Cuba\», contempla la instauración de un Consejo Nacional integrado por 51 representantes de la resistencia, con espacios abiertos para aquellos militares que opten por sumarse al proceso democrático. Este órgano asumiría funciones legislativas y consultivas, designando a un Ejecutivo Nacional transitorio —compuesto por un presidente y dos vicepresidentes— que dirigiría los destinos del país durante un período de entre 12 y 24 meses. Los miembros de este ejecutivo tendrían vedada su participación en las primeras elecciones libres, garantizando así la separación entre la gestión de transición y el futuro político de la nación.
En el plano jurídico, el plan establece la restitución de la Constitución de 1940 como marco legal provisional, adaptado a la realidad contemporánea, junto a una ley electoral inspirada en modelos democráticos consolidados como el de Costa Rica. Para enfrentar el profundo colapso económico heredado por las autoridades de la isla, el documento propone una dolarización temporal destinada a estabilizar el mercado, la privatización de empresas estatales, la creación de un Banco Central independiente y la simplificación del sistema impositivo. Asimismo, se plantea la depuración del sistema educativo mediante la eliminación del adoctrinamiento marxista-leninista, y la apertura de archivos estatales para impulsar juicios por los crímenes perpetrados durante décadas de represión.
Resistencia civil frente a la crisis estructural
La presentación de este plan ocurre en un contexto de agudización de la crisis estructural que atraviesa Cuba, marcada por una inflación galopante, el desabastecimiento crónico, el colapso de los servicios básicos y un éxodo migratorio sin precedentes. Ante la naturaleza cerrada de la dictadura cubana y su negativa a ceder el poder de forma voluntaria, la estrategia de la ARC se centra en la desobediencia civil a través de un Paro Nacional. La táctica, denominada \»Tres por Tres\», promueve la organización ciudadana en redes de apoyo mutuo y cadenas humanas de difícil represión con el objetivo de paralizar las estructuras del Estado y forzar las condiciones para la instauración de un Gobierno de Salvación Nacional.
Para Zúñiga, esta hoja de ruta no constituye un dogma cerrado, sino una base provisional y flexible adaptable a las necesidades del proceso democrático. \»El Manifiesto de Salvación Nacional es una herramienta para que el pueblo de Cuba sepa que hay un camino sólido y que la reconstrucción no dependerá de la improvisación\», afirmó el opositor. La materialización de este plan no solo representaría el fin de seis décadas de autoritarismo, sino que exigiría un respaldo decidido de la comunidad internacional para reconstruir el tejido institucional, social y económico de una nación profundamente devastada por el modelo totalitario.