Una falla en la termoeléctrica Antonio Guiteras provocó la desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), dejando a toda la isla sin suministro de energía. El colapso, ocurrido en la mañana de este miércoles, evidencia una vez más la vulnerabilidad de la infraestructura cubana y la incapacidad del régimen de La Habana para garantizar servicios básicos a la población.
La Unión Eléctrica (UNE) confirmó el incidente a través de un escueto comunicado en sus redes sociales, señalando que el apagón se registró a las 9:14 a.m. tras la \»salida imprevista\» de la central Antonio Guiteras, ubicada en la provincia de Matanzas y considerada la de mayor capacidad en el país. La nota de la empresa estatal omitió detalles sobre el alcance técnico de la avería y, lo que es más preocupante para la ciudadanía, no ofreció estimaciones sobre cuándo se podría restablecer el servicio eléctrico en el territorio nacional.
Este apagón a nivel nacional se produce apenas unos días después de que la región oriental de la isla sufriera un corte masivo. Durante el fin de semana, un disparo en la línea Nuevitas-Tunas aisló eléctricamente a las provincias desde Las Tunas hasta Guantánamo. Estos eventos recurrentes no son hechos aislados, sino síntomas claros de una red de distribución y generación al borde del colapso definitivo.
El colapso de una infraestructura obsoleta y mal gestionada
La crisis energética que asfixia a la isla desde mediados de 2024 es la consecuencia directa de décadas de mala gestión gubernamental y falta de inversiones estratégicas. El sistema eléctrico cubano depende de centrales térmicas obsoletas que operan muy por debajo de su capacidad, sumadas a la escasez crónica de combustible y la paralización de decenas de motores de generación distribuida. Esta emergencia eléctrica se entrelaza con la profunda crisis estructural que atraviesa el país, caracterizada por una inflación descontrolada, el desabastecimiento generalizado de alimentos y medicinas, y un éxodo migratorio que vacía a la nación de su fuerza laboral.
La falta de energía eléctrica no solo paraliza la ya mermada actividad económica, sino que agrava dramáticamente las condiciones de vida de la población, afectando la conservación de alimentos, el acceso al agua potable y las telecomunicaciones. Ante la inoperancia del gobierno cubano para ofrecer soluciones a corto plazo y la ausencia de un control democrático sobre las instituciones, la paciencia de la ciudadanía se agota. La dictadura cubana enfrenta el desafío de contener un descontento social en ascenso, mientras la ineficiencia estatal y la represión empujan al país hacia un precipicio humanitario sin precedentes.