La crisis estructural de la isla empuja a miles de ciudadanos a emprender una peligrosa ruta migratoria. Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), entre enero y julio de 2025 un total de 21.617 personas cruzaron Honduras con destino a territorio estadounidense, de las cuales el 83% son de nacionalidad cubana, consolidando a la isla como el principal emisor de migrantes en esta vía.
El informe, basado en cifras del Instituto Nacional de Migración de Honduras, detalla que el resto del flujo migratorio está compuesto por ecuatorianos (5%), ciudadanos chinos (3%) y un 9% de otras nacionalidades. La abrumadora mayoría cubana refleja el colapso acelerado de las condiciones de vida en la isla, donde la inflación galopante, el desabastecimiento crónico y la falta de oportunidades han convertido la salida del país en la única alternativa de supervivencia para amplios sectores de la población.
Aunque el volumen total de migrantes ha experimentado una disminución respecto a 2024 —cuando más de 200.000 personas ingresaron al país centroamericano en los primeros cinco meses del año—, la presencia cubana se mantiene en niveles críticos. El año pasado, 49.577 cubanos ingresaron de manera irregular a Honduras, situándose como la segunda mayor población migrante en esa ruta, solo por detrás de los venezolanos. La persistencia de este flujo demuestra que las políticas del régimen de La Habana no solo han fracasado en contener el éxodo, sino que lo han exacerbado.
Demanda de asistencia humanitaria en la ruta
Ismael Cruceta, jefe de la Unidad de Soporte a Programas de la OIM en Honduras, advirtió sobre las precarias condiciones en las que viajan estos migrantes. Muchos de ellos requieren alimentación, artículos de higiene, espacios seguros para descansar y, en menor medida, orientación legal, especialmente ante la pérdida de documentos. Cruceta enfatizó la necesidad de que la cooperación internacional, los gobiernos y la sociedad civil garanticen asistencia humanitaria sin distinción de estatus migratorio, recordando que los derechos humanos son universales.
El informe de la OIM también documenta el flujo inverso hacia Sudamérica, con 18.291 personas emprendiendo el retorno en el mismo periodo, mayoritariamente venezolanos (96%) y colombianos (4%). Sin embargo, el fenómeno cubano sigue marcando la tendencia hacia el norte. Mientras la dictadura cubana mantenga su control absoluto sobre la economía y continúe reprimiendo cualquier intento de disidencia social, el éxodo masivo continuará siendo el termómetro de la frustración ciudadana.
La comunidad internacional y los países de tránsito enfrentan el reto de abordar la emergencia humanitaria en sus fronteras, pero la solución de fondo pasa inexorablemente por la responsabilidad del gobierno cubano en la fabricación de una crisis migratoria que desangra a la nación y separa a miles de familias en busca de un futuro digno.