Decenas de familias cubanas que han cumplido rigurosamente con los procesos legales de reunificación familiar hacia Estados Unidos se enfrentan a la denegación de sus visas por parte de la Embajada en La Habana. Los solicitantes, algunos con casos pendientes desde hace más de una década, han sido rechazados bajo la Sección 212(f) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad, una medida que les prohíbe el ingreso alegando razones de seguridad nacional.
Los afectados han comenzado a alzar la voz a través de redes sociales y medios independientes para exigir una revisión de sus casos. Uno de los testimonios, recogido por el periodista Mario Pentón, detalla la situación de un residente del municipio San Miguel del Padrón, reclamado por su padre desde 2016. Tras años de espera y estricto apego a la ley, el consulado le entregó un documento indicando que no es elegible bajo la Sección 212(f). “No somos terroristas, somos matrimonios queriendo unirse después de años de separación, aferrados a una videollamada y niños que anhelan poder vivir con sus padres”, expresó Jacqueline Borrego, sintetizando la frustración de los solicitantes en categorías como hijos mayores de edad (F1 y F2B), cónyuges y hermanos.
Aplicación del \»Travel Ban\» genera incertidumbre consular
La disposición legal en cuestión otorga al presidente de Estados Unidos la autoridad para suspender la entrada de extranjeros cuyo ingreso se considere perjudicial para los intereses del país. Aunque ha sido empleada por distintas administraciones para el control migratorio, su aplicación reciente en La Habana sobre casos previamente aprobados ha generado un profundo estado de shock entre los solicitantes. Yulianna Gutiérrez Calzadilla, reclamada por su madre hace nueve años, lamentó recibir el papel de denegación bajo el \»Travel Ban\» y aseguró que los hijos mayores también son una prioridad familiar y no representan una amenaza para la nación norteamericana.
Este obstáculo consular golpea directamente a una ciudadanía que intenta escapar de la profunda crisis estructural que sufre la isla. El colapso económico, la hiperinflación y la falta de oportunidades impulsadas por el régimen de La Habana han provocado un éxodo migratorio sin precedentes. Ante la desesperación de los bloqueos burocráticos, algunos afectados admiten que muchos cubanos han optado por las peligrosas rutas irregulares hacia la frontera sur de Estados Unidos, ante la imposibilidad de esperar más tiempo una respuesta que nunca llega o, peor aún, que concluye en una negativa inesperada.
Los solicitantes exigen a las autoridades estadounidenses que reevalúen la aplicación de esta política y excluyan a las categorías familiares de las restricciones de seguridad nacional, reconociendo que han cumplido con todos los requisitos y pagado las tarifas correspondientes. Mientras tanto, la dictadura cubana mantiene su silencio ante la tragedia migratoria de su pueblo, dejando a miles de familias fragmentadas en un limbo legal, atrapadas entre la rigidez del sistema consular y el empobrecimiento sistemático orquestado desde el poder en la isla.