Jueves, 23 de julio de 2026
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Apagón masivo deja en oscuridad a gran parte de La Habana ante el colapso del sistema eléctrico nacional

Una avería en la subestación de Naranjito dejó sin servicio eléctrico a la mayoría de los municipios de la capital cubana durante la madrugada, evidenciando la profunda vulnerabilidad de la infraestructura energética gestionada por el régimen de La Habana. El corte, aunque restablecido parcialmente en horas de la mañana, ocurre en medio de un déficit de generación que supera los 1.500 megavatios y agrava la ya crítica calidad de vida de los ciudadanos.

La Empresa Eléctrica de La Habana confirmó a través de sus redes sociales que la falla en la subestación Naranjito impactó de manera negativa a otras tres instalaciones clave: Príncipe, Melones y Tallapiedra. La interrupción imprevista afectó a casi la totalidad de los municipios capitalinos, incluyendo Arroyo Naranjo, Boyeros, Centro Habana, Habana Vieja y Playa. Las autoridades de la isla priorizaron el restablecimiento del fluido en hospitales y fuentes de abasto de agua, reconociendo tácitamente la gravedad del colapso en servicios esenciales que dependen de un sistema eléctrico obsoleto.

Este incidente local es un síntoma más del deterioro sistémico del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Según el reporte de la Unión Eléctrica (UNE), la disponibilidad energética a primera hora de la mañana era de apenas 1.760 megavatios (MW) frente a una demanda estimada de 3.210 MW. El déficit proyectado para el horario pico ronda los 1.792 MW, una cifra que garantiza cortes prolongados en toda la geografía insular y mantiene a la población en un estado de incertidumbre permanente.

Deterioro estructural y desabastecimiento crónico

El colapso energético responde a una combinación de falta de mantenimiento, obsolescencia tecnológica y escasez crónica de combustible. El gobierno cubano enfrenta el desabastecimiento de diésel y fuel oil, lo que mantiene fuera de servicio a 61 centrales de generación distribuida y las patanas de Regla, restando 574 MW al sistema. A esto se suman averías en termoeléctricas clave como Mariel, Felton y Diez de Octubre. La ineficiencia en la gestión y la falta de inversión en infraestructura por parte de la dictadura cubana han convertido los apagones en la cotidianidad, afectando directamente el almacenamiento de alimentos, el suministro de agua potable y la ya mermada actividad económica.

La persistencia de esta crisis energética augura un escenario crítico para los próximos meses. La incapacidad del ejecutivo cubano para garantizar un servicio básico y estable profundiza el descontento social y exacerba la crisis migratoria, mientras la población se ve obligada a sobrevivir en condiciones de precariedad extrema. La continuidad de estos apagones generalizados no solo refleja el fracaso de las políticas estatales, sino que amenaza con desencadenar nuevas tensiones sociales en una isla donde el acceso a servicios fundamentales sigue siendo rehén de la ineficiencia gubernamental.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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