Una madre residente en Holguín denunció que su hijo de 18 años fue reclutado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) para el Servicio Militar Activo a pesar de padecer hipertensión arterial, asma, miopía y disfunción diastólica. El joven, declarado \»apto con recomendaciones\», ha pasado más tiempo hospitalizado que en la unidad militar, evidenciando una grave negligencia por parte de las autoridades cubanas.
Surama Y. Aguilera de Paz informó que su hijo, Julio O. Cobas Aguilera, fue incorporado a filas el 24 de junio. Apenas tres días después, tuvo que ser ingresado en una instalación médica militar debido a descompensaciones en su salud. Los documentos clínicos, fechados entre junio y julio, evidencian que el joven requiere una dieta hiposódica, tratamiento farmacológico con enalapril e hidroclorotiazida, y la estricta evitación de la exposición al sol y el estrés, condiciones inviables en un entorno castrense.
Desde su reclutamiento, el joven ha sido hospitalizado en múltiples ocasiones, incluyendo un ingreso de nueve días tras presentar hipertensión y fuertes dolores de cabeza. La madre relató que, en un primer momento, los mandos militares se negaron a trasladarlo al hospital argumentando que su presión arterial estaba estable, lo que retrasó su atención. Posteriormente, fue destinado a la Unidad Militar de Melones, donde su estado emocional también se ha visto afectado, presentando cuadros de ansiedad que motivaron a una pediatra a sugerir evaluación psiquiátrica.
Negligencia institucional y riesgo vital en el Servicio Militar
El caso de Julio refleja una práctica recurrente del régimen de La Habana, que prioriza el llenado de sus filas militares por encima de la integridad física y mental de los jóvenes. La dictadura cubana mantiene un servicio militar obligatorio que, en el contexto actual de crisis sanitaria y desabastecimiento farmacológico en la isla, representa un riesgo letal para reclutas con patologías preexistentes. La falta de medicinas y la precariedad del sistema de salud se agravan en las instalaciones militares, donde la negligencia médica ha sido señalada recurrentemente como una de las causas de los crecientes intentos suicidas entre los conscriptos.
Tras hacer pública su denuncia en redes sociales, Aguilera fue citada a la Unidad Militar de Purnio. Allí, oficiales de menor rango llegaron a insinuar que el joven fingía su enfermedad, aunque superiores mostraron mayor empatía, aunque molestos por la exposición pública del caso. Con un servicio de dos años por delante para los graduados de técnico medio, la madre teme por la vida de su hijo al reincorporarse a la unidad. La imposibilidad de garantizar condiciones mínimas de supervivencia para reclutas enfermos pone de manifiesto el desprecio del ejecutivo cubano por los derechos fundamentales y la vida de sus ciudadanos más jóvenes.