El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró en una entrevista que \»muchas cosas\» podrían ocurrir en Cuba en un horizonte de aproximadamente dos meses, al tiempo que minimizó la dificultad de una eventual intervención militar estadounidense en la isla. Las declaraciones se suman a una escalada retórica y operativa del gobierno estadounidense que incluye advertencias desde el Pentágono y la supuesta evaluación de planes de contingencia, en un momento de profunda crisis estructural en Cuba.
En diálogo con Trey Yingst, corresponsal jefe de Fox News en el extranjero, Trump comparó la situación cubana con la de Venezuela, donde fuerzas estadounidenses capturaron al gobernante Nicolás Maduro el pasado 3 de enero en una operación sin precedentes. Sin embargo, el mandatario matizó que el caso cubano \»no sería difícil\» para Estados Unidos, aunque diferenció ambos escenarios señalando que Venezuela posee \»cantidades enormes de petróleo\» y \»mucho oro\», recursos que justificarían una intervención de mayor envergadura.
\»Muchas cosas van a suceder en Cuba durante, quizá, los próximos dos meses, pero no veo que vaya a ser como Venezuela\», declaró Trump, prolongando una cadena de advertencias cada vez más explícitas. En marzo pasado, el presidente había afirmado que esperaba tener el \»honor\» de \»tomar Cuba de alguna forma\», añadiendo que podría \»hacer con ella lo que quisiera\». Días después, durante un discurso en Miami, sentenció que Cuba era \»la siguiente\», para inmediatamente acotar con ironía: \»Finjan que no dije eso\».
Hegseth refuerza la advertencia desde Guantánamo
Las declaraciones del presidente se articulan con las pronunciadas por el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, durante una visita a la Base Naval de Guantánamo. El alto funcionario afirmó que \»el futuro de Cuba está en manos del presidente de Estados Unidos y del liderazgo de Cuba\» y garantizó que el Departamento de Guerra está \»preparado y posicionado para cualquier contingencia posible\». Ante los militares desplegados en la base, Hegseth subrayó su carácter \»estratégico\» y aseguró que las fuerzas estadounidenses estaban listas para actuar \»a la ofensiva o a la defensiva\».
Hegseth dirigió además una advertencia directa al régimen de La Habana ante la eventualidad de que adquiriera armamento capaz de alcanzar la base estadounidense o territorio continental. \»Estarían invitando el tipo de confrontación que no desean y que no podrían soportar\», aseveró, antes de abrir simultáneamente la puerta a un acercamiento al señalar que Washington esperaba \»pronto\» poder ser \»amigo del liderazgo del Gobierno de Cuba\». Esta dualidad —amenaza militar y apertura diplomática— refleja la complejidad de la estrategia estadounidense frente a la dictadura cubana.
Planes de contingencia y limitaciones operativas
Según un reporte de CBS News citando funcionarios estadounidenses, planificadores del Pentágono han examinado en las últimas semanas diversas opciones de actuación contra Cuba, incluyendo un eventual asalto aéreo liderado por la 101.ª División Aerotransportada con participación de miles de soldados. No obstante, los funcionarios recalcaron que la existencia de planes no implica una decisión de ejecución. El mismo reporte señaló que un giro militar inmediato hacia Cuba parecía improbable, dado que Estados Unidos mantiene capacidades comprometidas en el conflicto con Irán.
En contraste con estos informes, el general Francis Donovan, jefe del Comando Sur, aseguró el pasado 19 de marzo durante una audiencia ante el Senado que Estados Unidos no estaba ensayando una invasión, ocupación o toma militar de Cuba, y que no conocía ningún otro comando que lo estuviera haciendo. Donovan sí reconoció que sus fuerzas estaban preparadas para proteger la Embajada estadounidense en La Habana, defender la Base Naval de Guantánamo y apoyar una eventual respuesta ante una migración masiva.
La ofensiva de la Administración Trump contra las autoridades de la isla ya ha trascendido el terreno retórico. El 29 de enero, el presidente declaró una emergencia nacional vinculada a la dictadura cubana. Esta creciente presión externa coincide con un escenario interno marcado por el colapso económico, la inflación galopante, el deterioro irreversible de los servicios públicos y un éxodo migratorio sin precedentes que ha vaciado sectores enteros de la fuerza laboral del país. La incertidumbre generada por las declaraciones de Trump y los movimientos del Pentágono se suma a la ya grave crisis de gobernabilidad que enfrenta el régimen de La Habana, cuya capacidad de respuesta se ve cada vez más limitada por el aislamiento, la falta de recursos y la presión combinada de sanciones, represión interna y descontento social acumulado.