Miércoles, 22 de julio de 2026
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Sobreviviente del motín de Canaleta denuncia décadas de torturas y tratos crueles en prisiones de la dictadura cubana

Alberto Díaz Pérez, uno de los seis reclusos condenados a muerte tras el motín de 1999 en la prisión de Canaleta, ha revelado un testimonio manuscrito detallando las sistemáticas torturas físicas y psicológicas sufridas durante su paso por diversas prisiones de la isla, exponiendo el brutal aparato represivo del sistema penitenciario cubano.

Díaz Pérez, quien ingresó al sistema carcelario en 1995, relata que el violento intento de fuga del 6 de diciembre de 1999 en Ciego de Ávila fue motivado por la necesidad de poner fin a los abusos y castigos contra los presos. Tras el incidente, donde perdieron la vida varios funcionarios de Orden Interior, el recluso fue capturado y sometido a castigos extremos por parte de la Seguridad del Estado, incluyendo golpizas severas hasta perder el conocimiento y aislamiento prolongado con grilletes en camas de cemento.

El proceso judicial contra Díaz Pérez y otros cinco acusados se desarrolló a puertas cerradas, limitando la presencia a apenas tres familiares por reo. Organizaciones como Amnistía Internacional alertaron sobre las irregularidades del proceso y el rechazo del Consejo de Estado a las apelaciones, dejando a los condenados en inminente riesgo de ejecución por parte de la dictadura cubana, que confirmó las penas capitales sin garantías procesales.

Condiciones infrahumanas y el corredor de la muerte en Boniato

Tras su condena, las autoridades de la isla trasladaron a Díaz Pérez a prisiones de máxima seguridad como \»La 26\» en Camagüey y posteriormente a \»Boniatico\» en Santiago de Cuba. En este último recinto, el recluso asegura haber recibido descargas eléctricas en tres ocasiones y haber soportado un régimen especial de aniquilación donde los internos eran mantenidos esposados y con grilletes en los pies incluso para recibir atención médica básica o salir al patio.

Las denuncias de Díaz Pérez coinciden con los registros del periodista y poeta Manuel Vázquez Portal, preso político encarcelado durante la Primavera Negra, quien documentó en 2003 la angustiosa situación del recluso en la celda 28 de Boniato. El testimonio de Vázquez Portal ilustra el abandono médico y la desesperación que imperaba en el pabellón de máxima seguridad, donde Díaz Pérez gritaba desde su celda solicitando asistencia hospitalaria.

Este caso refleja una constante en el modus operandi del régimen de La Habana frente a la conflictividad carcelaria o la disidencia: la aplicación de castigos crueles, inhumanos y degradantes sin ningún tipo de control judicial independiente. El sistema penitenciario opera bajo un manto de opacidad que facilita la impunidad de los carceleros y vulnera sistemáticamente los pactos internacionales de derechos humanos. La difusión de este testimonio pone de nuevo sobre la mesa la urgente necesidad de que la comunidad internacional exija al gobierno cubano la apertura de sus prisiones a inspecciones independientes, mientras persista una política de estado orientada a la destrucción física y psicológica de los reclusos.

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Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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