El exespía cubano y actual presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), Fernando González Llort, acusó al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, de difamar a la institución oficialista. La reacción ocurre un día después de que las autoridades estadounidenses detuvieran a un exfuncionario del ICAP, su esposa y su hijo, quienes se encuentran a la espera de ser expulsados del país norteamericano.
Mediante un comunicado difundido en sus redes sociales, González Llort —condenado en su momento por espionaje en territorio estadounidense— sostuvo que Rubio miente deliberadamente y atenta contra el \»prestigio\» del ICAP. Las declaraciones del funcionario responden al anuncio del jefe de la diplomacia estadounidense sobre la revocación del estatus legal de Carlos Antonio Lloga Domínguez, quien fuera integrante de esa entidad. Rubio señaló directamente al ICAP como el \»principal grupo de influencia e inteligencia del régimen cubano\», acusándolo de espiar a ciudadanos estadounidenses, coordinar operaciones de influencia extranjera y promover movimientos revolucionarios a nivel global.
En su pronunciamiento, el titular del ICAP alegó que al gobierno de Washington le incomoda que personas de \»buena voluntad\» denuncien la supuesta \»política genocida\» del imperialismo. González aseguró que la entidad mantendrá su labor de promoción de relaciones internacionales. Esta nueva escalada diplomática se suma a las medidas impuestas el pasado 4 de junio por el Departamento de Estado, que incluyó al ICAP en un paquete de sanciones contra organizaciones señaladas por participar en actividades de influencia en favor del ejecutivo cubano.
El ICAP y la maquinaria de influencia de la dictadura
El choque entre Washington y el ICAP evidencia el papel que desempeña esta institución en la estrategia de la dictadura cubana para proyectar su narrativa en el exterior y desviar la atención de la profunda crisis interna. Mientras el régimen de La Habana destina recursos a operaciones de inteligencia y propaganda internacional, la isla se hunde en un colapso sistémico. La hiperinflación, el desabastecimiento crónico de bienes básicos y el deterioro del sistema eléctrico y de salud han provocado un éxodo migratorio sin precedentes, una situación que las autoridades de la isla intentan maquillar a través de redes de influencia como las gestionadas por el ICAP.
La detención de Lloga Domínguez y su familia, junto a la acusación directa del secretario de Estado, marcan un endurecimiento de la política estadounidense hacia las estructuras de poder de la isla. Esta medida podría anticipar nuevas acciones contra funcionarios y entidades vinculadas a la represión y el espionaje desde Cuba. Para la ciudadanía, el endurecimiento de las medidas internacionales recae en un escenario de mayor aislamiento del gobierno cubano, que prioriza el control político y la propaganda externa sobre la resolución de las urgencias sociales y económicas que agobian a la población.