La Corporación de la Aviación Cubana (CACSA) y Aviaimport S.A. han sido nuevamente demandadas en los tribunales rusos por la firma especializada ARK Technic, que reclama el pago de más de 188 millones de rublos. Este nuevo litigio, presentado ante el Tribunal de Arbitraje de Moscú, se suma a una demanda anterior de 541 millones de rublos, evidenciando el profundo endeudamiento y el colapso operativo del sector aéreo de la isla bajo la gestión del régimen de La Habana.
La acción legal fue interpuesta el pasado 4 de septiembre ante el Tribunal de Arbitraje de Moscú, según información difundida por la agencia económica rusa PRIME, basada en expedientes judiciales examinados por RIA Novosti. Hasta el 11 de septiembre, el recurso no había sido admitido formalmente a trámite, ni se habían hecho públicos los motivos contractuales específicos del reclamo. Sin embargo, la presentación reitera la falta de liquidez y el incumplimiento sistemático de las obligaciones financieras del ejecutivo cubano con sus proveedores internacionales.
Este nuevo frente judicial surge apenas un mes después de que la misma compañía presentara, el 3 de agosto, una primera demanda por casi 541 millones de rublos contra Cubana de Aviación y la propia CACSA. En aquella ocasión, la parte demandante solicitó accionar contra bienes de las entidades estatales de la isla, lo que refleja la desconfianza de las empresas extranjeras en la capacidad de pago del gobierno cubano. Sumados ambos procesos, los reclamos de ARK Technic alcanzan un volumen global de aproximadamente 729 millones de rublos, equivalentes a unos 8,65 millones de dólares al cambio actual.
ARK Technic, empresa con sede en la ciudad de Vorónezh y especializada en la reparación y mantenimiento de aeronaves, ha mantenido históricos vínculos comerciales con la aviación estatal cubana. Según métricas del indicador comercial BIR-Analytics difundidas por la prensa rusa, la compañía registró ingresos superiores a los 550 millones de rublos durante 2025. Las autoridades judiciales rusas no han precisado aún si existe una vinculación operativa directa entre ambos diferendos comerciales, aunque todo apunta a una acumulación de deudas por servicios prestados y no saldados.
Una relación comercial marcada por el incumplimiento
Los lazos entre la empresa rusa y la aviación de la isla se remontan a varios años atrás. En 2019, el Centro Ruso de Exportaciones y la empresa cubana Aviaimport S.A. suscribieron un acuerdo crucial relacionado con la financiación del mantenimiento de los aviones Tupolev Tu-204-100E e Ilyushin Il-96-300, aeronaves de fabricación rusa operadas por la Corporación de la Aviación Cubana. Los trabajos, que debían ser ejecutados precisamente por ARK Technic, contemplaban una inversión que rondaba los 21 millones de euros, un monto que, a juzgar por las demandas actuales, no habría sido honrado en su totalidad por las autoridades de la isla.
Posteriormente, en 2023, la compañía rusa informó sobre la conclusión de trabajos destinados a recuperar la aeronavegabilidad del avión Tu-204-100E, matrícula CU-T1702, perteneciente a Cubana de Aviación. Entre las labores realizadas figuraron evaluaciones técnicas exhaustivas, la sustitución de componentes críticos y diversos trabajos de mantenimiento orientados a prolongar la vida útil de la aeronave. Estas intervenciones, vitales para mantener operativa una flota envejecida, parecen ser el origen de la deuda que ahora se litiga en tribunales internacionales.
El colapso de la aviación civil en Cuba
Las demandas millonarias se conocen en un escenario desolador para la aviación nacional. Cubana de Aviación, otrora insignia del transporte aéreo del país, enfrenta desde hace años una marcada e irreversible reducción de su capacidad operativa. Buena parte de su flota se encuentra fuera de servicio, varada en pistas por falta de piezas de repuesto y recursos para su reparación. Esta situación ha forzado una creciente dependencia de aeronaves arrendadas o facilitadas mediante acuerdos puntuales con compañías extranjeras, muchas de las cuales también han enfrentado dificultades para cobrar sus servicios en la isla.
Contexto sistemico: La crisis estructural de la isla
El impago a la firma rusa no es un caso aislado, sino un síntoma más de la profunda crisis estructural que atraviesa Cuba bajo el control de la dictadura. La incapacidad de generar divisas, sumada a una economía centralizada e ineficiente, ha llevado al régimen de La Habana a un default técnico con múltiples acreedores internacionales. La falta de reservas monetarias impide no solo el mantenimiento de aeronaves, sino también la importación de alimentos, combustibles y medicamentos básicos para la población, profundizando el desabastecimiento crónico que sufre el país.
Este colapso financiero ocurre en paralelo a una inflación galopante y a la devaluación del peso cubano, factores que han empobrecido drásticamente a la ciudadanía. Mientras las empresas estatales acumulan deudas multimillonarias en el exterior, el gobierno cubano prioriza el aparato represivo para mantener el control social frente a las protestas derivadas de la crisis. La persecución política y la censura se mantienen como las principales herramientas del Estado para acallar el descontento popular generado por la imposibilidad de viajar, la escasez alimentaria y los apagones prolongados.
El deterioro del sector aéreo también ha limitado severamente las opciones de conectividad de la isla, afectando tanto al turismo —principal fuente de ingresos externos antes de la pandemia— como a los flujos migratorios. Ante la imposibilidad de encontrar salidas aéreas a precios accesibles y en condiciones óptimas, cientos de miles de cubanos han optado por la emigración irregular a través de rutas terrestres y marítimas extremadamente peligrosas, exacerbando el éxodo migratorio masivo que ha vaciado al país de su fuerza laboral y juvenil.
A la espera de que el Tribunal de Arbitraje de Moscú admita a trámite la segunda demanda y se lleve a cabo la audiencia preliminar de la primera, fijada para el próximo 28 de octubre, el futuro de la aviación cubana se vislumbra cada vez más incierto. Las implicaciones políticas y económicas de estos litigios recaerán directamente sobre la población, que continúa sufriendo el aislamiento y la ineficiencia de un modelo agotado. La incapacidad del régimen para honrar sus compromisos internacionales no solo aísla a Cuba comercialmente, sino que evidencia ante la comunidad internacional el fracaso rotundo de su gestión económica.