Lunes, 14 de septiembre de 2026
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El colapso energético obliga al cierre indefinido del Zoológico Nacional de Cuba y pone en riesgo la fauna

El colapso energético obliga al cierre indefinido del Zoológico Nacional de Cuba y pone en riesgo la fauna

El Parque Zoológico Nacional de Cuba, situado en el municipio habanero de Boyeros, ha suspendido sus operaciones al público por tiempo indefinido debido a la aguda falta de electricidad y agua. La medida, anunciada de forma escueta por las autoridades de la isla, refleja el grado de deterioro de los servicios básicos y deja en un escenario de profunda incertidumbre la supervivencia y el bienestar de cientos de animales, incluyendo valiosas especies donadas por países extranjeros para fines de conservación y educación ambiental.

La institución, que ocupa una extensión de 342 hectáreas en el poblado de Calabazar, comunicó la decisión a través de un breve aviso publicado en su página oficial de Facebook. El mensaje, limitado a apenas dos líneas, informaba que el cierre se debía a los problemas con el suministro eléctrico y el abasto de agua, sin ofrecer detalles sobre la fecha de reapertura ni, lo que es más preocupante, sobre los protocolos que se seguirán para garantizar la alimentación, la hidratación y el cuidado médico de la fauna bajo su resguardo.

La crisis que hoy obliga al cierre de las instalaciones no es un fenómeno repentino, sino la culminación de un deterioro progresivo. Desde hace meses, el zoológico operaba con una fracción mínima de los recursos necesarios para su funcionamiento básico. El personal de la institución requiere al menos 20 litros de diésel diarios para poder distribuir los alimentos entre los distintos animales, entre los que se encuentran búfalos, cebras, rinocerontes e hipopótamos. Sin embargo, el régimen de La Habana apenas les asigna cinco litros al día, una cuota insuficiente que ha obligado a los trabajadores a extremar su ingenio para mantener con vida a los especímenes.

Ante la escasez crónica de combustible para los vehículos oficiales del parque, los empleados se han visto en la obligación de desplazarse por el recinto utilizando alternativas de transporte del siglo pasado y de la economía informal, como carretones tirados por caballos y triciclos eléctricos. Esta imagen es un retrato crudo de la ineficiencia burocrática y la falta de previsión del ejecutivo cubano, incapaz de garantizar la logística de una de las instituciones de conservación más importantes del país.

Una crisis hídrica y energética sin solución a la vista

El problema del abasto de agua en la capital cubana está indisolublemente ligado a la inestabilidad del Sistema Electroenergético Nacional (SEN). El propio gobernante Miguel Díaz-Canel reconoció recientemente, durante un recorrido por el Sistema Cuenca Sur —una de las principales fuentes de abastecimiento de La Habana—, la incapacidad del gobierno para mantener operativas las bombas hidráulicas. Díaz-Canel admitió que estos son \»sistemas inerciales\» que requieren entre 10 y 12 horas de estabilidad energética continua para garantizar el suministro de agua, una condición que actualmente es imposible de cumplir debido a los apagones prolongados.

Las cifras de la Unión Eléctrica (UNE) confirman la gravedad de la situación. Durante los picos de mayor demanda, la disponibilidad energética ronda los 1.250 megavatios (MW), frente a una demanda que supera los 3.380 MW, lo que genera un déficit o afectación cercana a los 2.130 MW. Esta falta de generación, producto del abandono de las termoeléctricas, la falta de mantenimiento y la incapacidad para adquirir combustibles en el mercado internacional, tiene un impacto directo y letal no solo en la población civil, sino también en las instituciones estatales que albergan seres vivos dependientes de infraestructuras eléctricas.

Ante esta situación, el director del zoológico, Juan Carlos Santos, había declarado previamente a medios internacionales que la estabilidad de la población animal se mantenía gracias al esfuerzo sobrehumano de los trabajadores y a nuevos acuerdos con pequeñas empresas privadas, que aportan suministros para evitar la muerte de los animales. La dependencia del sector privado para sostener una institución estatal evidencia el fracaso del modelo económico centralizado. Por su parte, voceros oficiales y trabajadores alineados, como el cuidador Ángel Cordero, han intentado desviar la responsabilidad atribuyendo la crisis al embargo de Estados Unidos, ignorando la evidente mala gestión y la falta de autonomía administrativa que sufre el sector en la isla.

Antecedentes de negligencia y tragedia animal

El cierre del Zoológico Nacional de La Habana adquiere mayor relevancia si se tienen en cuenta los trágicos antecedentes recientes en otras provincias del país. En agosto, el Gobierno Provincial de Las Tunas se vio obligado a calificar de \»inadmisible\» un incidente en el zoológico local, donde un león murió tras ser atacado por otro de su misma especie. La propia institución gubernamental admitió en una nota oficial que \»nada justifica que se dejara de alimentar a los animales por tantos días y que no se alertara oportunamente a las autoridades\». Aunque el régimen intentó desmentir que el ataque se debiera al hambre extrema, el reconocimiento de la inanición prolongada de los animales revela un patrón de negligencia institucional a nivel nacional.

La noticia del cierre en La Habana ha generado consternación entre los ciudadanos. En las redes sociales, internautas han expresado su indignación y dolor. Usuarios como Yaimar Villafranca lamentaron \»la tristeza de dejar morir un lugar único\», mientras que Anne Fumero recordó la responsabilidad histórica que tiene el Estado cubano al haber recibido muchas de estas especies como donaciones internacionales, específicamente recordando el aporte de Namibia.

Efectivamente, en el año 2012, el gobierno de Namibia concretó una donación histórica bautizada como la operación \»Arca de Noé II\». En aquel entonces, el país africano se comprometió a enviar a Cuba 146 animales salvajes pertenecientes a 23 especies diferentes, incluyendo leones, elefantes, rinocerontes negros, leopardos, guepardos y antílopes. La entonces ministra namibia de Medio Ambiente y Turismo, Netumbo Nandi-Ndaitwah, firmó el acuerdo señalando que \»esos animales son un regalo para Cuba\». Hoy, ese regalo se encuentra atrapado en una infraestructura sin luz ni agua, a merced de la ineficiencia del Estado.

Contexto: El colapso sistémico de la isla

El cierre del Zoológico Nacional no es un hecho aislado, sino un síntoma más del colapso estructural que atraviesa la isla. La crisis económica, caracterizada por una hiperinflación galopante, el desabastecimiento crónico de alimentos y medicinas, y la devaluación de la moneda nacional, ha dejado al país sin capacidad de respuesta ante emergencias básicas. La falta de combustible paraliza no solo el transporte público y privado, sino también la logística de instituciones vitales como hospitales, centros de aislamiento y, como se evidencia ahora, los zoológicos.

Este escenario de miseria material ha sido exacerbado por la falta de libertades y la represión social. La dictadura cubana prioriza el control político y el gasto en aparatos de seguridad sobre el bienestar de la población y la preservación del medio ambiente. Mientras se destinan recursos a vigilar y amedrentar a la oposición, las instituciones encargadas de la educación ambiental y la conservación de la biodiversidad se derrumban por inanición. El éxodo migratorio masivo, que ha visto partir a cientos de miles de cubanos en busca de un futuro digno, también ha mermado la cantidad de personal técnico y especializado necesario para mantener operaciones complejas como el cuidado de fauna exótica.

La incapacidad de las autoridades para mantener operativo un zoológico es un reflejo de la desconexión total entre el discurso oficial y la realidad material. El régimen de La Habana continúa prometiendo prosperidad y desarrollo en foros internacionales, mientras en el interior del país los cuidadores de animales deben usar caballos para repartir comida y rogar a empresarios privados donaciones para evitar que los leones y elefantes mueran de hambre o sed.

De cara al futuro, las consecuencias de este abandono institucional podrían ser devastadoras para el patrimonio natural de Cuba. La comunidad internacional, especialmente los países y organizaciones que en su momento donaron especies con fines de conservación, debería exigir explicaciones sobre el destino de estos animales. El cierre indefinido del Zoológico Nacional es una bofetada a la realidad que demuestra que el modelo impuesto por el gobierno cubano es insostenible, incapaz de garantizar ni siquiera la supervivencia de los animales bajo su custodia directa. La tragedia animal en Cuba es, en el fondo, otra manifestación del fracaso sistémico de un régimen que ha llevado a la nación entera al borde del abismo.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
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Equipo Editorial Reporte Cuba Ya

Equipo editorial de Reporte Cuba Ya, medio digital independiente especializado en noticias de Cuba. Cubrimos politica, derechos humanos, economia, feminicidios, presos politicos, oposicion y la crisis humanitaria en la isla. Nuestro compromiso es la veracidad, la independencia editorial y el rigor periodistico.

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