Martes, 15 de septiembre de 2026
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El régimen de La Habana enfrenta un colapso eléctrico histórico: el 70% de Cuba permanecerá sin luz este sábado

El régimen de La Habana enfrenta un colapso eléctrico histórico: el 70% de Cuba permanecerá sin luz este sábado

La Unión Eléctrica (UNE) pronosticó para este sábado una afectación simultánea que equivale al 70,2% de la demanda eléctrica nacional durante el horario de mayor consumo, sumiendo a la isla en uno de los peores escenarios energéticos de su historia reciente. El déficit previsto alcanza los 2.280 megavatios (MW), lo que deja a la población frente a una jornada de cortes prolongados que evidencian el deterioro terminal del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) bajo la gestión del gobierno cubano.

Según el parte oficial emitido por la empresa estatal, la disponibilidad máxima de energía para el horario pico apenas alcanzará los 1.000 MW, frente a una demanda estimada de 3.250 MW. Esta brecha, que arroja un déficit de 2.250 MW, se traduce en que la infraestructura del país solo puede satisfacer menos de un tercio de las necesidades energéticas de la población y la economía. La situación no es un evento aislado, sino la continuación de una jornada ininterrumpida de cortes que ya abarcó las 24 horas del viernes y la madrugada, afectando a todas las provincias sin excepción. El mayor déficit real registrado en las últimas horas fue de 2.272 MW a las 9:00 de la noche, un pico de desconexión que refleja la incapacidad del ejecutivo cubano para mantener la prestación de un servicio básico.

El corazón del problema radica en la obsolescencia y el abandono de la infraestructura productora de energía, un sector que ha sido históricamente desatendido por las autoridades de la isla. Nueve unidades termoeléctricas permanecen fuera de servicio en la actualidad, seis de ellas debido a averías graves y tres por procesos de mantenimiento que se prolongan de manera indefinida por falta de piezas y recursos financieros. Las roturas reportadas afectan directamente a las unidades 5 y 6 de la central termoeléctrica (CTE) Mariel, la unidad 2 de la CTE Santa Cruz, la unidad 4 de la CTE Cienfuegos, la unidad 2 de la CTE Felton y la unidad 6 de la CTE Renté. A estas se suman las paradas programadas en la unidad 3 de Santa Cruz, la 5 de Nuevitas y la 5 de Renté.

Una crisis de combustible y gestión

Este panorama evidencia una red eléctrica en estado terminal, donde la falta de inversión ha convertido a las plantas clave en estructuras inoperantes que fallan una tras otra, arrastrando al sistema hacia el colapso continuo. Aun cuando las grandes termoeléctricas operaran a capacidad, el sistema eléctrico cubano continúa siendo incapaz de cubrir más de dos tercios de la demanda nacional. Una parte sustancial de este fracaso recae en la amplia paralización de la generación distribuida, principalmente por la escasez crónica de combustible. El régimen de La Habana ha sido incapaz de garantizar el abastecimiento estable de diésel y fuel oil, dejando inoperantes a las empresas estatales y privadas que dependen de estos grupos electrógenos para mitigar los apagones del SEN.

La previsión para este fin de semana se ubica entre las más graves registradas durante la actual crisis eléctrica, un termómetro del desastre administrativo que azota a la isla. Aunque no supera el récord del pasado 29 de julio, cuando la UNE calculó una afectación equivalente al 74,4% del consumo previsto, los datos confirman una tendencia agravada y sostenida que parece no tener punto de retorno. El deterioro continuo del Sistema Electroenergético Nacional ha provocado, en lo que va de 2026, alrededor de siete apagones generales, también conocidos como colapsos totales del SEN. Estos eventos, distribuidos principalmente entre los meses de marzo, julio y agosto, han dejado a toda la isla completamente a oscuras en múltiples ocasiones, paralizando la ya mermada actividad económica, afectando la conservación de alimentos y comprometiendo el funcionamiento de hospitales y centros de salud.

Colapsos del SEN y descontento social

La respuesta de la calle no se ha hecho esperar. Esta situación ha resultado en un notable aumento de protestas y manifestaciones populares ante los apagones y el deterioro general de las condiciones de vida. Frente al reclamo ciudadano, la dictadura cubana ha optado por la represión y la intimidación, criminalizando el descontento social en lugar de ofrecer soluciones estructurales. La incapacidad para garantizar la electricidad se suma a la inflación galopante, el desabastecimiento de productos de primera necesidad y un sistema de salud en ruinas, factores que han convertido la cotidianidad en un calvario para la mayoría de los cubanos. El descontento, sin embargo, choca con un aparato de seguridad del Estado desplegado para silenciar cualquier forma de exigencia de derechos.

Contexto: El colapso de un modelo agotado

La crisis eléctrica no es una simple contingencia técnica, sino el síntoma más visible del colapso del modelo económico impulsado por las autoridades de la isla. Durante décadas, el gobierno cubano ha priorizado el control político y el sostenimiento de una vasta burocracia sobre la inversión en infraestructura crítica. La falta de mantenimiento preventivo, la ausencia de un mercado mayorista que permita a las empresas adquirir piezas de repuesto con agilidad, y la dependencia de combustibles importados sin divisas para pagarlos, han conducido al sistema al borde del abismo. Las decisiones arbitrarias del poder, sin control democrático ni rendición de cuentas, han convertido a la empresa estatal en un ente ineficiente que no logra garantizar la generación mínima necesaria para la supervivencia de la nación.

El desastre energético actúa como un catalizador del éxodo migratorio sin precedentes que vive Cuba. Las familias no solo huyen de la falta de oportunidades y la represión política, sino de la imposibilidad de llevar una vida mínimamente digna en un país donde la comida se pudre por falta de refrigeración y el sueño se interrumpe por el calor sofocante de la noche sin ventiladores. El régimen de La Habana observa cómo su base social se desmorona y emigra, mientras persiste en negar la magnitud de la crisis y en culpar a factores externos, como el embargo estadounidense, por la ineficiencia de su propia gestión y la falta de planificación estratégica.

Implicaciones y futuro inmediato

De no producirse una desconexión total adicional, el panorama a corto plazo sigue siendo desolador. Las autoridades de la isla no han presentado un plan creíble para la recuperación del SEN, limitándose a anuncios de mantenimiento que rara vez cumplen los plazos previstos o que no logran revertir la cadencia de averías. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación cómo un país a 90 millas de Estados Unidos se hunde en la oscuridad, con un impacto directo en la estabilidad regional debido a la presión migratoria. La combinación de un colapso técnico, una crisis económica sistémica y una dictadura reacia a cualquier apertura o autocrítica, augura un periodo de alta volatilidad social en Cuba. La falta de electricidad es, en definitiva, la materialización de la falta de futuro que el poder ha impuesto a sus ciudadanos, una falla del Estado que se cobra su precio en la calidad de vida y la esperanza de millones.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
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Equipo editorial de Reporte Cuba Ya, medio digital independiente especializado en noticias de Cuba. Cubrimos politica, derechos humanos, economia, feminicidios, presos politicos, oposicion y la crisis humanitaria en la isla. Nuestro compromiso es la veracidad, la independencia editorial y el rigor periodistico.

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