Sábado, 26 de septiembre de 2026
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El Banco Central de Cuba autoriza la operación de Novabank S.A., una entidad de capital canadiense que genera escepticismo y dudas

El Banco Central de Cuba autoriza la operación de Novabank S.A., una entidad de capital canadiense que genera escepticismo y dudas

El Banco Central de Cuba (BCC) emitió la Resolución 28/2025, autorizando la creación y operación de Novabank S.A., una entidad descrita como un banco corporativo de capital totalmente extranjero. Financiada por compañías canadienses vinculadas al matrimonio de Mario y Nancy Lussier, la iniciativa ha sido celebrada por perfiles afines al oficialismo, pero ha despertado un profundo escepticismo entre emprendedores y analistas financieros. La medida llega en un momento de aguda crisis estructural y desconfianza institucional, generando interrogantes sobre la verdadera finalidad de este nuevo actor en el maltrecho sector financiero de la isla.

De acuerdo con los registros comerciales, Novabank S.A. surge de la conjunción de dos empresas domiciliadas en Quebec, Canadá, y creadas en mayo de 2022: Groupe Novinvest Inc. y Les Fonds Génération Nova Inc. Ambas entidades comparten la misma dirección y pertenecen a Mario y Nancy Lussier. Novinvest Inc. (número de registro 14011945, incorporada el 4 de mayo de 2022) opera como una corporación no distribuidora dedicada al almacenamiento en frío y la logística. Por su parte, Les Fonds Génération Nova Inc. (número de registro 14053249, incorporada el 19 de mayo de 2022) se define como una sociedad de inversión o holding para la prestación de servicios de gestión de inversiones y cartera financiera.

La nueva resolución otorga a Novabank S.A. facultades amplias y sorprendentemente permisivas para el contexto cubano. La entidad podrá abrir cuentas y mantener depósitos en moneda extranjera, realizar transacciones al exterior, recibir y otorgar préstamos, emitir títulos-valores, tomar fondos prestados y reunir capital para financiar sus operaciones. Promete servicios de intermediación a bancos, empresas extranjeras y mixtas, sedes diplomáticas e incluso a las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) del sector no estatal. Sin embargo, esta amplitud de operaciones contrasta drásticamente con las severas restricciones que el gobierno cubano impone al resto de la economía nacional.

Vínculos históricos con el poder en La Habana

Para entender la naturaleza de este nuevo banco, es indispensable observar la trayectoria de sus promotores. El Grupo Lussier lleva cerca de 30 años operando en Cuba a través de su subsidiaria Terracam, dedicada al transporte, los equipos pesados y el ensamblaje de vehículos eléctricos. Nancy Lussier, actual vicepresidenta de Terracam, es además la presidenta de la Cámara de Comercio e Industria Canadá-Cuba (CCICC) desde 2016. Su perfil público destaca por una férrea defensa de la dirigencia cubana y por su papel como promotora de inversiones canadienses en la isla, así como en la creación de grupos de solidaridad en Quebec.

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Los lazos entre los Lussier y el poder en La Habana no son nuevos. En la década de 1990, el padre de Nancy Lussier proveyó a Fidel Castro de los equipos de construcción y movimiento de tierras que resultaron imprescindibles para el levantamiento de hoteles y terraplenes en la cayería norte de la isla. Esta historia de colaboración cercana sugiere que Novabank S.A. podría ser el más reciente capítulo en una relación de conveniencia mutua, donde el régimen obtiene acceso a infraestructura financiera exterior y los empresarios canadienses aseguran posiciones privilegiadas en el mercado insular.

Otro elemento que refuerza las sospechas en torno a la transparencia de Novabank es la posible vinculación con el Scotiabank. Fuentes del sector apuntan a que Novabank S.A. podría operar como una fachada tras la cual el banco canadiense intentaría esquivar sanciones o restricciones provenientes de bancos estadounidenses. Carlo de Benedictis, principal representante de Scotiabank en Cuba desde hace años, es un reconocido amigo de la familia Lussier, miembro de la CCICC y parte de su Consejo de Administración, lo que teje una red de intereses que requiere de escrutinio internacional.

Antecedentes en el sector de las remesas y la opacidad financiera

La incursión de Nancy Lussier en el sector financiero cubano no comenzó con Novabank. En 2022, el mismo año en que se crearon las dos empresas matrices del nuevo banco, Lussier fundó Rebus Pay, una empresa orientada a gestionar el envío de remesas a Cuba. En 2023, Rebus Pay firmó un contrato con Orbit S.A., entidad estatal cubana, con el objetivo de crear un monedero digital. Esta trayectoria demuestra un interés sistemático por parte de los Lussier en el control de los flujos de divisas hacia la isla, un sector históricamente marcado por la opacidad y el favorecimiento de testaferros del régimen.

El respaldo que Nancy Lussier recibe por parte de la prensa oficial cubana, especialmente en lo referente a donaciones de equipos y contratos con entidades estatales, refuerza la tesis de que su figura es estratégica para el ejecutivo cubano. Su nombre aparece estrechamente vinculado al registro de empresas de cubanos —incluso residentes en Estados Unidos— en Canadá, un patrón que suele repetirse en figuras que actúan como intermediarios para blanquear capitales o evadir bloqueos financieros internacionales.

Contexto de crisis sistémica y desconfianza institucional

La aparición de Novabank S.A. no ocurre en el vacío, sino en medio de la peor crisis económica de las últimas décadas. La isla atraviesa una hiperinflación galopante, un colapso generalizado de los servicios públicos y un éxodo migratorio sin precedentes. En este escenario, la captación de divisas se ha convertido en una obsesión para las autoridades de la isla, que han demostrado una y otra vez su incapacidad para generar riqueza mediante un modelo productivo eficiente. La creación de este banco corporativo se inserta en una estrategia desesperada por atraer dólares que circulan en la economía informal o que han dejado de ingresar por canales oficiales debido a la falta de confianza.

Es imposible analizar esta noticia sin recordar que el Banco Central de Cuba congeló recientemente las transacciones al exterior de las cuentas en divisas de empresas extranjeras radicadas en la isla. Esta decisión arbitraria, tomada por la dictadura cubana sin control democrático ni garantías legales, confiscó de facto los fondos de numerosos inversores y emprendedores. Ante este antecedente, resulta contradictorio y alarmante que se autorice a una entidad de capital extranjero a realizar transacciones al exterior y emitir títulos-valores con una libertad que se le niega a la ciudadanía y a la empresa nacional.

La pregunta que flota en el ambiente empresarial y entre los analistas es si Novabank S.A. es un nuevo mecanismo de la dictadura cubana para continuar saqueando dólares, sustituyendo otros canales que han fracasado o que han sido sancionados internacionalmente. La permisividad con la que el régimen de La Habana trata a esta entidad, contrastando con el asfixiante control sobre la banca estatal y privada nacional, sugiere que detrás de la fachada corporativa podría esconderse un vehículo para operaciones financieras de la cúpula militar y política.

Implicaciones futuras y riesgos para el sector privado

Para las Mipymes y emprendedores cubanos, la tentación de utilizar Novabank S.A. para facilitar sus importaciones y transacciones internacionales es alta, dado el bloqueo crónico que sufren con la banca nacional. Sin embargo, confiar el capital duramente adquirido a una entidad recién creada, operada por personas con lazos comprobados con la cúpula de poder y en un país donde la seguridad jurídica es nula, representa un riesgo inmenso. La historia reciente demuestra que, tras cada ley, decreto o resolución del gobierno cubano, suelen esconderse trampas que terminan afectando la viabilidad de los negocios independientes.

La comunidad internacional, especialmente las entidades reguladoras canadienses y los bancos corresponsales, deberían prestar especial atención a las operaciones que Novabank S.A. realice en el futuro. El escrutinio sobre el origen y destino de los fondos que transitarán por esta entidad es vital para evitar que el nuevo banco se convierta en un instrumento de evasión de sanciones o de lavado de activos en beneficio del régimen. La estabilidad financiera de la región y la credibilidad del sector privado cubano dependen en gran medida de que la transparencia prevalezca sobre los acuerdos opacos pactados en las sombras del poder.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
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