Martes, 21 de julio de 2026
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Iberostar y Meliá cesan todas sus operaciones hoteleras en Cuba ante las sanciones de EE. UU.

Las cadenas hoteleras españolas Iberostar y Meliá han confirmado su retirada total del mercado cubano, cesando toda operación y comercialización de hoteles en la isla. La decisión se produce en medio de la presión internacional y las sanciones impuestas por Estados Unidos contra el aparato militar y económico del régimen de La Habana.

Este martes, Iberostar comunicó al sector turístico que ya no administra ni comercializa establecimiento alguno en el territorio nacional. Aunque la empresa no precisó la fecha exacta de su salida, el cese se materializa tras un progresivo desenganche de las empresas controladas por el Grupo de Administración Empresarial S.A. (Gaesa), el conglomerado militar que gestiona gran parte del turismo en la isla. Anteriormente, la cadena había intentado mantener seis hoteles asociados a otros grupos estatales como Cubanacán y Gran Caribe, argumentando una supuesta independencia del aparato castrense.

Horas antes, Meliá había informado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que su filial portuguesa, Ilha Bela, detendría toda su actividad a partir del próximo 24 de julio. La directiva de la compañía, liderada por Gabriel Escarrer, reconoció la existencia de «notables dificultades» operativas, legales y económico-financieras. A pesar de la insistencia previa de sus directivos por permanecer en el país, la presión ejercida por las autoridades estadounidenses terminó por forzar la salida de ambas compañías.

El impacto de las sanciones estadounidenses y la sombra de Gaesa

La retirada de ambas corporaciones europeas está directamente vinculada a la Orden Ejecutiva 14404, emitida por el gobierno de Estados Unidos para sancionar a los responsables de la represión en Cuba y las amenazas a la seguridad nacional. El decreto se concretó con medidas específicas contra Gaesa, su presidenta, Ania Guillermina Lastres, y Moa Nickel S.A. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) estableció un plazo estricto para que las empresas internacionales interrumpieran sus vínculos con el aparato militar cubano, bajo riesgo de sufrir severas represalias económicas.

El colapso de la presencia de estos gigantes hoteleros no es más que un síntoma de la profunda crisis estructural que atraviesa la isla. La dictadura cubana ha convertido el sector turístico en una herramienta de captación de divisas que beneficia exclusivamente a la élite militar, mientras el ciudadano común sufre el desabastecimiento crónico, el colapso de los servicios básicos y una inflación galopante. La dependencia de un modelo económico centralizado y opaco, sumado a la creciente represión social, ha ahuyentado a la inversión extranjera y aislado aún más al país del mercado internacional.

La salida definitiva de Iberostar y Meliá representa un duro golpe para las aspiraciones de recuperación del sector turístico, principal fuente de ingresos del régimen. De cara al futuro, las autoridades de la isla enfrentan un escenario de creciente aislamiento financiero que amenaza con profundizar el colapso económico, la escasez de recursos básicos y el deterioro de la calidad de vida de la población.

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