Domingo, 27 de septiembre de 2026
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La Asamblea Nacional expone el colapso multidimensional de Cuba: economía, salud y vivienda en caída libre

La Asamblea Nacional expone el colapso multidimensional de Cuba: economía, salud y vivienda en caída libre

El régimen de La Habana celebró su quinto período ordinario de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular en medio de un escenario de profundo deterioro social y económico, evidenciado por las propias cifras oficiales. El plenario, marcado por el escándalo de la exministra de Trabajo y Seguridad Social, quien negó la existencia de mendigos en la isla, reveló datos alarmantes sobre la mortalidad infantil, el déficit habitacional y la contracción económica, pintando un panorama sombrío para la ciudadanía.

El cónclave parlamentario estuvo precedido por una controversia que obligó a la salida de Marta Elena Feitó Cabrera de la cartera de Trabajo. La exfuncionaria generó un repudio generalizado al asegurar que en Cuba no existían personas sin hogar y al calificar a quienes deambulan por las calles como individuos «disfrazados» que «han buscado un modo de vida fácil». Estas declaraciones pusieron de manifiesto el abismo de desconexión entre la cúpula del poder y la realidad cotidiana que enfrentan millones de cubanos en la actualidad.

Ante la magnitud de la indignación popular, el gobernante Miguel Díaz-Canel intentó controlar los daños desde el plenario con una reprimenda indirecta, calificando las declaraciones de «contraproducentes» y reconociendo la existencia de personas con «comportamiento deambulante». Pocas horas después, el primer ministro Manuel Marrero Cruz anunció un incremento en las pensiones para los jubilados que perciben hasta 4.000 pesos mensuales. La medida, que según el jefe de Gobierno beneficiará al 79% de los pensionados y duplicará la pensión mínima para más de 438.000 personas, fue presentada como un alivio para los sectores más vulnerables.

Sin embargo, el anuncio gubernamental choca frontalmente con el poder adquisitivo real en la isla. En el mercado cambiario informal, 4.000 pesos cubanos equivalen a poco más de 10 dólares, una cantidad que resulta insuficiente para cubrir necesidades básicas de supervivencia. A modo de ejemplo, un simple cartón de huevos oscila entre los 2.800 y 3.200 pesos en los mercados agrícolas. Con estos indicadores, los jubilados cubanos se sitúan entre los peor remunerados de toda América Latina, superando apenas a la pensión mínima de Venezuela, que ronda los 26 dólares.

Más allá de la polémica política, las estadísticas presentadas durante las sesiones de la Asamblea Nacional detallan un retroceso preocupante en indicadores sociales que alguna vez fueron presentados como logros indiscutibles de la revolución. El sistema de salud pública muestra síntomas de fatiga extrema. La tasa de mortalidad infantil alcanzó los 8,2 fallecimientos por cada 1.000 nacidos vivos en el primer semestre del año. En ese mismo período, solo se registraron 28.400 nacidos vivos, lo que supone una caída drástica de 6.738 nacimientos en comparación con el mismo lapso del año anterior. Paralelamente, la mortalidad materna se elevó a 56,3 por cada 100.000 nacidos vivos, con 16 muertes registradas.

El panorama demográfico y habitacional tampoco ofrece respiro. Las autoridades de la isla reconocieron que más de un millón y medio de cubanos residen en barrios considerados vulnerables, donde un 20% de la población supera los 60 años. Esta combinación de envejecimiento y precariedad estructural agrava la crisis social. En materia de vivienda, el balance es igualmente negativo: de las 10.795 viviendas que el Estado se comprometió a construir este año, apenas se han concluido 2.382, cumpliendo solo el 22% del plan. El fondo habitacional creció en un marginal 0,1%.

El déficit habitacional en Cuba supera ya las 805.000 viviendas, y el 35% de las existentes se encuentran en estado regular o malo, un incremento de 6.520 unidades en esa categoría respecto al año precedente. A pesar de que los objetivos anuales de producción de materiales de construcción han sido recortados de manera progresiva por el ejecutivo cubano, las metas continúan incumplidas. La falta de recursos, la ineficiencia estatal y la burocracia han paralizado el desarrollo de infraestructuras básicas para la población.

En el plano estrictamente económico, los datos ofrecidos por el gobierno cubano confirman una tendencia prolongada de contracción que se ha acentuado en los últimos años. La economía de la isla se ha reducido en un 11% en los últimos cinco años, un golpe devastador para un país que ya operaba en el límite de sus capacidades. Sectores estratégicos y tradicionales como la agricultura, la ganadería y la minería han experimentado un declive acumulado del 53% en ese mismo período. Desde 2019, los balances oficiales documentan un decrecimiento sostenido en la producción de carne y leche, pilares fundamentales de la canasta básica.

El colapso de un modelo centralizado

Estos indicadores no son eventos aislados, sino síntomas de una crisis estructural profunda que atraviesa todos los ámbitos de la vida nacional. La contracción económica, la hiperinflación, el desabastecimiento crónico y el colapso de los servicios públicos son el resultado directo de las políticas implementadas por la dictadura cubana a lo largo de décadas. La negación sistemática de la propiedad privada en sectores clave, el control absoluto de los medios de producción y la falta de incentivos han desmantelado la capacidad productiva del país. La reciente polémica sobre la mendicidad es un reflejo de cómo el régimen prefiere maquillar la pobreza extrema antes que abordar sus causas raizales.

El deterioro multidimensional ha detonado un éxodo migratorio sin precedentes en la historia reciente de la isla. Cientos de miles de cubanos han abandonado el país en los últimos años, huyendo de la falta de oportunidades y de la represión política. La dictadura cubana ha respondido a la insatisfacción social con un endurecimiento del control estatal, criminalizando la protesta y limitando aún más las libertades civiles. Las recientes cifras demográficas, que muestran una caída abrupta en la natalidad, evidencian que la pérdida de capital humano no se detiene solo en la emigración, sino que afecta el propio reemplazo generacional, poniendo en riesgo la viabilidad futura de la nación.

Antecedentes de una decadencia acelerada

La situación actual es la culminación de años de ineficiencia y mala gestión, exacerbada tras el impacto de la pandemia de COVID-19. Aunque el gobierno cubano ha intentado atribuir el colapso a factores externos y sanciones económicas, la realidad interna demuestra que el problema central reside en un modelo económico fracasado. Los intentos de «Ordenamiento Monetario» implementados en 2021 solo provocaron una inflación descontrolada y una pérdida masiva del poder adquisitivo, sin lograr la reactivación productiva prometida. La falta de divisas, el endeudamiento externo y la incapacidad de las empresas estatales para generar riqueza han llevado al país a una situación de insolvencia crónica.

La Asamblea Nacional del Poder Popular, concebida teóricamente como el órgano supremo del poder del Estado, funciona en la práctica como un espacio de validación de las directrices del Partido Comunista. Sin embargo, en ocasiones como esta, los informes técnicos obligan a las instituciones a exponer la crudeza de los datos. La periodista Mónica Baró advirtió oportunamente que, más allá de la indignación legítima hacia la exministra, era imperativo prestar atención a las cifras reveladas, ya que estas reflejan el verdadero estado de postración en que se encuentra la nación.

Implicaciones y panorama a futuro

El futuro inmediato para la ciudadanía cubana se presenta bajo el signo de la incertidumbre y la supervivencia diaria. El ligero ajuste en las pensiones no revertirá la situación de pobreza extrema que sufren los adultos mayores, ni solucionará el déficit estructural de viviendas y alimentos. La comunidad internacional y los organismos de derechos humanos deberán mantener la mirada crítica sobre la evolución de estos indicadores, exigiendo al régimen de La Habana transparencia y políticas reales que alivien el sufrimiento de la población, en lugar de discursos desconectados de la realidad. Mientras no existan reformas estructurales que liberen las fuerzas productivas y respeten las libertades fundamentales, Cuba continuará hundida en este espiral de decadencia multidimensional.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
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Equipo Editorial Reporte Cuba Ya

Equipo editorial de Reporte Cuba Ya, medio digital independiente especializado en noticias de Cuba. Cubrimos politica, derechos humanos, economia, feminicidios, presos politicos, oposicion y la crisis humanitaria en la isla. Nuestro compromiso es la veracidad, la independencia editorial y el rigor periodistico.

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