Domingo, 27 de septiembre de 2026
ÚLTIMA HORA
Economia

Mike Hammer asegura que la ciudadanía culpa al régimen de La Habana por el colapso económico y el fracaso del sistema

Mike Hammer asegura que la ciudadanía culpa al régimen de La Habana por el colapso económico y el fracaso del sistema

El jefe de la Misión de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, aseguró durante una conferencia de prensa ofrecida en Miami que el régimen cubano enfrenta un rechazo creciente entre la población, la cual responsabiliza directamente al Gobierno de la grave crisis económica y social que atraviesa el país. El diplomático, que ha recorrido todas las provincias de la isla, afirmó que la gran mayoría de los cubanos, e incluso miembros de la maquinaria estatal, reconocen que «la Revolución ha fracasado», mientras advirtió sobre el endurecimiento de la política estadounidense frente a las violaciones de derechos humanos.

En su intervención, Hammer detalló el panorama de privaciones que sufre la población, destacando la falta de electricidad, los apagones prolongados que superan las 10 horas diarias en varias regiones, así como la escasez crítica de combustible, alimentos y medicamentos. Ante esta coyuntura, el diplomático subrayó que los ciudadanos han perdido el temor a señalar a los verdaderos responsables de la crisis. «La gente reconoce que los responsables son los del régimen cubano. No tiene nada que ver con ninguna política de Estados Unidos», afirmó, desmintiendo la narrativa oficial que tradicionalmente atribuye el deterioro de la isla al embargo norteamericano para evadir su propia responsabilidad en la gestión y administración de los recursos nacionales.

Desde su nombramiento, el representante diplomático ha priorizado el contacto directo con la base, recorriendo el país desde Pinar del Río hasta Guantánamo. Su labor, explicó, ha consistido en escuchar de primera mano las preocupaciones, experiencias y críticas de los cubanos de a pie, incluyendo aquellas dirigidas a la propia administración estadounidense. Hammer aseguró que en estos intercambios ha percibido un sentimiento generalizado de frustración hacia el modelo impuesto, señalando que «casi todas las personas, incluso algunas de la maquinaria del Estado», coinciden en que el proyecto político y económico de la isla ha fracasado rotundamente.

En cuanto a la postura de Washington, el funcionario indicó que la actual administración estadounidense se orienta a retomar una política firme hacia el régimen de La Habana, manteniendo un apoyo claro y continuo hacia la ciudadanía. En este sentido, confirmó que proseguirán las sanciones contra los funcionarios implicados en la represión y violaciones de derechos humanos. «Las sanciones que se anunciaron este miércoles son un principio, no un fin. No puedo adelantarme a más medidas que van a venir, pero vendrán, eso sí lo puedo asegurar», advirtió, enviando un mensaje directo a los sectores represivos de la dictadura cubana.

Las declaraciones del diplomático llegan en un momento de alta tensión bilateral. El gobierno cubano ha acusado en reiteradas ocasiones a Hammer de injerencismo por sus recorridos fuera de la capital y sus encuentros con la sociedad civil. Ante estas críticas, el embajador replicó que su accionar se enmarca estrictamente en la Convención de Viena, argumentando que su labor es informar a Washington y comprender la realidad del país, lo cual es imposible sin salir a las provincias y dialogar con la población, una práctica habitual en su carrera diplomática en otras naciones.

Hammer también se refirió a las intimidaciones y amenazas de la dictadura contra aquellos ciudadanos que deciden reunirse con él, una práctica recurrente del aparato de seguridad del Estado para aislar a la diplomacia extranjera de la base social. «No hay nada criminal en simplemente tener una conversación con una persona. ¿A quién le tienen miedo?», cuestionó el diplomático. Asimismo, destacó el agradecimiento de los interlocutores, entre ellos familiares de presos políticos del 11 de julio, quienes le han pedido que mantenga estos espacios de diálogo como una forma de respaldo internacional frente al acoso policial.

El jefe de la Misión de Estados Unidos defendió además el rol fundamental del periodismo independiente, denunciando la ausencia total de libertad de prensa en la isla. La dictadura cubana mantiene un estricto control sobre la información, persiguiendo, encarcelando y presionando a quienes se atreven a reportar la realidad fuera de los cánones oficiales. Desde la Embajada, Hammer aseguró que continuarán apoyando a estos profesionales que «dicen las cosas como son» y que realizan su trabajo con enorme valentía frente a la represión estatal y la criminalización de la libre expresión.

En el ámbito migratorio, el diplomático anunció el endurecimiento de los requisitos para impedir el ingreso a territorio estadounidense a individuos vinculados a la represión en Cuba. «No queremos ver que anden represores por las calles de South Beach tomándose su mojito. Eso no puede ser. No es justo para los cubanos que quieren venir legalmente a Estados Unidos y que no han maltratado a sus vecinos», sentenció, en una clara alusión a la impunidad que históricamente han disfrutado algunos agentes del régimen en el exilio, beneficiándose de las libertades que niegan en su propio país.

Un modelo económico al servicio del turismo y en detrimento del pueblo

Sobre la situación general de la nación, Hammer fue contundente al afirmar que la economía cubana se deteriora a un ritmo acelerado y que el sistema en su conjunto está colapsando. Cuestionó de manera particular las prioridades del ejecutivo cubano, que destina cuantiosos recursos a la construcción de infraestructura hotelera para el turismo, mientras la población carece de los servicios más básicos. «Si tu foco es construir hoteles turísticos para que los visitantes puedan tener aire acondicionado, en lugar de tu propia gente, yo diría que eso no está respondiendo a las necesidades de la gente», apuntó.

Esta crítica resume una de las principales causas del descontento social en la isla. El modelo económico impulsado por las autoridades de La Habana ha privilegiado históricamente la captación de divisas extranjeras por encima del desarrollo nacional y el bienestar interno. Mientras el sector hotelero, muchas veces administrado por empresas militares como GAESA, recibe inversiones y garantías energéticas, la red eléctrica nacional sufre colapsos sistemáticos, la inflación devora los salarios y el abastecimiento de medicamentos en hospitales y farmacias es casi nulo, empujando a miles de cubanos a la indigencia o al exilio.

El panorama descrito por el diplomático se inserta en una crisis estructural que se profundiza desde el llamado «Ordenamiento Monetario» de 2021, una reforma económica que disparó la inflación, paralizó la producción nacional y empobreció drásticamente a la clase trabajadora. A esto se suma un éxodo migratorio sin precedentes en la historia reciente de la isla, que ha visto partir a cientos de miles de ciudadanos, en su mayoría jóvenes y profesionales, ante la falta de horizontes y el asfixiante control político ejercido por la dictadura.

Ante este escenario, el régimen ha respondido con un endurecimiento represivo, incrementando las detenciones arbitrarias, los actos de repudio y las condenas a figuras de la oposición y la sociedad civil. La criminalización de la protesta social, evidenciada tras las manifestaciones del 11 de julio de 2021, ha consolidado un ambiente de terror que, sin embargo, no logra acallar las críticas cotidianas en las filas de compra, los transportes y las comunidades, tal como ha constatado la diplomacia estadounidense en sus recorridos por todo el territorio nacional.

Implicaciones futuras y respuestas internacionales

Las declaraciones de Mike Hammer en Miami reafirman un cambio de paradigma en la política exterior de Estados Unidos hacia Cuba, enfocada en aislar a los responsables de la represión mientras se tejen puentes directos con la población. Esta postura podría traducirse en un mayor acompañamiento a las organizaciones de la sociedad civil y en nuevas medidas restrictivas contra las élites gubernamentales y militares que sostienen el aparato represivo. Para el futuro inmediato de la isla, la advertencia es clara: sin un cambio sustancial en el manejo de la economía y en el respeto a los derechos fundamentales, el aislamiento del régimen de La Habana y el descontento popular seguirán en ascenso, augurando un escenario de creciente inestabilidad e incertidumbre para la nación caribeña.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
Escrito por

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya

Equipo editorial de Reporte Cuba Ya, medio digital independiente especializado en noticias de Cuba. Cubrimos politica, derechos humanos, economia, feminicidios, presos politicos, oposicion y la crisis humanitaria en la isla. Nuestro compromiso es la veracidad, la independencia editorial y el rigor periodistico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos obligatorios están marcados con *

Mantente Informado

Recibe las noticias más importantes de Cuba directamente en tu correo.