Ante la inoperancia del régimen de La Habana y los apagones prolongados, residentes de Zaza del Medio, en el municipio de Taguasco, Sancti Spíritus, reunieron recientemente más de 10.300 dólares para comprar un sistema fotovoltaico destinado a la radiobase de la empresa estatal Etecsa, asumiendo con sus propios recursos la responsabilidad que corresponde al Estado.
La iniciativa surgió como respuesta a la desconexión casi total que sufría la localidad, donde los cortes de energía superaban las 24 horas, dejando apenas un par de horas de electricidad al día. La necesidad de mantener comunicación con familiares en el exterior, en medio de un contexto de crisis y éxodo migratorio, motivó a la comunidad a recolectar los fondos, sumando además 26.000 pesos cubanos al esfuerzo colectivo.
Sin embargo, la medida no estuvo exenta de cuestionamientos internos. Varios residentes expresaron su descontento ante la obligación de financiar a una empresa estatal caracterizada por sus elevadas tarifas y la deficiente calidad de su servicio. A pesar de las dudas, la urgencia por recuperar la conectividad prevaleció por encima de las críticas.
Manipulación oficial y monopolio militar
La prensa oficialista ha manipulado la narrativa de los hechos, omitiendo que la inversión partió de los propios ciudadanos y limitándose a señalar que se logró recaudar el respaldo económico «a través de una convocatoria». El presidente del Consejo Popular, Luis Orlando Gómez Castro, reconoció implícitamente la incapacidad estatal al admitir que el gobierno local no disponía de presupuesto para la inversión, y agradeció el aporte económico de los cubanos desde el extranjero.
Etecsa, único operador de telecomunicaciones en la isla y bajo el control del conglomerado militar GAESA, mantiene un monopolio que se traduce en tarifas muy por encima de los estándares internacionales y uno de los servicios de internet más deficientes del mundo. Los vecinos de Zaza del Medio financian ahora una infraestructura que seguirá siendo propiedad de una empresa que les cobrará tarifas exorbitantes y ejercerá un estricto control de la información. En este sentido, la dictadura cubana utiliza a Etecsa como herramienta de censura, bloqueando el acceso a medios independientes y sitios críticos, lo que obliga a los usuarios a recurrir a redes privadas virtuales (VPN) para evadir el filtrado estatal.
Este episodio en Sancti Spíritus es un síntoma más del colapso del sistema energético y la profunda crisis económica que atraviesa la isla. La falta de inversión en infraestructura básica, sumada a la inflación y el desabastecimiento, obliga a la ciudadanía a suplir las funciones del Estado para garantizar servicios mínimos.
La situación en Zaza del Medio evidencia la descomposición del contrato social en Cuba, donde los ciudadanos deben financiar a un monopolio estatal para acceder a un derecho básico como la comunicación, sin que ello implique una mejora en la calidad de los servicios ni una exención de los abusos tarifarios. Esta dinámica de supervivencia impuesta por las autoridades de la isla augura un futuro donde la población continuará asumiendo el costo de las ineficiencias estructurales, profundizando el desgaste social y la dependencia de las remesas para sostener la fachada de normalidad del régimen.