Miércoles, 22 de julio de 2026
ÚLTIMA HORA
Miami

Fallece en La Habana el exespía cubano Juan Pablo Roque, vinculado al derribo de Hermanos al Rescate

El exagente de la inteligencia cubana Juan Pablo Roque, conocido por infiltrar a la organización Hermanos al Rescate en Miami antes del mortal derribo de 1996, falleció en La Habana a los 70 años tras una cirugía a corazón abierto y complicaciones víricas.

La información sobre su deceso fue confirmada por su exesposa, Ana Margarita Martínez, y por Luis Domínguez, responsable de la Base de Datos de Represores Cubanos de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba. Según los testimonios recopilados, el exmilitar se encontraba en delicado estado de salud tras una intervención quirúrgica y contrajo un virus que circulaba en la isla, lo que precipitó su muerte. Hasta el momento, las autoridades de la isla no han emitido un parte médico oficial sobre las causas del deceso, manteniendo su habitual política de opacidad informativa ante eventos de interés público.

Infiltración y el ataque de la dictadura en 1996

Roque alcanzó notoriedad internacional por su rol dentro de la Red Avispa, un anillo de espionaje del régimen de La Habana que operaba en el sur de la Florida durante la década de 1990. Tras presentarse en 1992 en la Base Naval de Guantánamo como un desertor, logró ganarse la confianza del exilio cubano. Bajo esta fachada, se infiltró en Hermanos al Rescate, organización humanitaria que buscaba a balseros en el Estrecho de la Florida, y suministró información clave a la inteligencia cubana mientras mantenía vínculos con el FBI como supuesto agente doble.

Su huida repentina de Estados Unidos ocurrió apenas un día antes del derribo de dos aviones civiles de Hermanos al Rescate por parte de cazas de la Fuerza Aérea cubana en aguas internacionales, un ataque que costó la vida a Carlos Costa, Pablo Morales, Mario de la Peña y Armando Alejandre Jr. Este acto, perpetrado por la dictadura cubana, evidenció el uso de inteligencia militar para ejecutar acciones letales contra civiles disidentes. Aunque Roque siempre negó tener conocimiento previo del ataque, su labor de espionaje fue fundamental para que el gobierno cubano planificara la emboscada.

Opacidad institucional y legado represivo

El caso de Roque no solo representa uno de los episodios más graves de fraude de identidad y espionaje en suelo estadounidense, sino que también ilustra el modus operandi del Estado cubano para infiltrar y reprimir a la oposición en el exilio. La manipulación emocional y operativa a la que sometió a Martínez, quien denunció haber sido utilizada como cobertura, refleja el desprecio del aparato de inteligencia hacia los derechos individuales. Organizaciones de derechos humanos ya habían catalogado a Roque en sus archivos como un represor vinculado a violaciones sistemáticas.

La muerte de este agente cierra un capítulo oscuro en la historia del espionaje cubano, pero deja intactas las estructuras de inteligencia que continúan operando bajo el mando del ejecutivo cubano. Mientras la crisis sanitaria y el colapso institucional se agravan en la isla, la desaparición de figuras como Roque no altera la maquinaria represiva de La Habana, que sigue priorizando el control político y la persecución de disidentes sobre el bienestar de la población.

reportecubaya
Escrito por

reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mantente Informado

Recibe las noticias más importantes de Cuba directamente en tu correo.