El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha sostenido conversaciones al margen de los canales oficiales con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro, con el objetivo de explorar escenarios sobre el futuro de la isla. Según un reporte del medio Axios, la administración de Donald Trump busca interactuar con una generación más joven del régimen de La Habana, considerada de mentalidad empresarial y estrechamente vinculada al poder económico y militar.
El medio estadounidense reveló que estos contactos, calificados por fuentes oficiales como \»discusiones\» más que como negociaciones formales, se fundamentan en la premisa de que Raúl Castro sigue siendo la figura de mayor poder de decisión en el país, a pesar de no ocupar cargos institucionales. Rubio y su equipo identifican a Rodríguez Castro, conocido como \»El Cangrejo\», como un actor influyente y cercano al conglomerado empresarial GAESA. Las conversaciones han sido descritas como amistosas y estratégicas, orientadas a evaluar una posible apertura por parte de un sector más joven del gobierno cubano.
El presidente Donald Trump confirmó públicamente los diálogos, asegurando que su administración busca un acuerdo debido a la grave crisis humanitaria que atraviesa la nación caribeña. \»Estamos hablando con Cuba ahora mismo. Tengo al secretario Rubio hablando con Cuba\», afirmó el mandatario, reiterando que la isla es actualmente \»una nación fallida\». La postura de Washington se mantiene firme en que la dictadura cubana debe desaparecer, aunque el método exacto para lograr este cambio aún está en evaluación por parte del ejecutivo norteamericano.
Contexto de crisis y aislamiento del régimen
Estos acercamientos extradiplomáticos ocurren en un escenario de profundo deterioro estructural en la isla. La economía cubana atraviesa una inflación galopante, un colapso generalizado de los servicios públicos y un desabastecimiento crónico que ha provocado el mayor éxodo migratorio de las últimas décadas. Las autoridades de la isla se encuentran acorraladas por el impacto del embargo comercial, la escasez crítica de combustible y la ausencia de liquidez. En este contexto, el contacto con figuras ligadas a GAESA refleja el interés de Washington por presionar al núcleo económico-militar que sostiene al régimen de La Habana.
Fuentes consultadas por Axios indicaron que, además del nieto de Raúl Castro, Washington ha abierto líneas de comunicación con otros miembros influyentes de la cúpula. Aunque Trump se mostró reacio a detallar si existe una operación planificada en caso de que fallen las gestiones diplomáticas —similar a las políticas aplicadas hacia Venezuela—, dejó entrever que la presión sobre el gobierno cubano se mantendrá. \»Entretanto hay un embargo, no hay petróleo, no hay dinero, no hay nada\», sentenció el presidente, dejando claro que el éxito de las negociaciones dependerá de la disposición del régimen para ceder ante las demandas de apertura y el cese de la represión sistemática contra la ciudadanía.