El creador de contenido salvadoreño Óscar Sandoval, conocido en redes sociales como Gordo Soyacity, fue retenido e interrogado por servicios de inteligencia del régimen de La Habana cuando intentaba abandonar la isla tras grabar la precaria realidad cotidiana de la capital cubana. El incidente, que incluyó la revisión de sus equipos y el acoso migratorio desde su arrival, evidencia una vez más la política de censura y hostigamiento del Estado contra cualquier intento de documentar el colapso económico y social que atraviesa el país.
Sandoval relató en una entrevista reciente que el acoso oficial culminó en el aeropuerto internacional. Mientras su pareja, la también creadora de contenido Tatiana Beltrán, había cruzado ya el área de control migratorio, a él lo separaron de la fila y lo condujeron a un cuarto de interrogatorios. «Mi señora lloró cuando me detuvieron a la hora del regreso, me metieron a un cuarto», narró el youtuber, quien permaneció bajo custodia durante aproximadamente 20 minutos. Los agentes, identificados por el propio Sandoval como miembros de «Inteligencia», indagaron sobre los motivos de su viaje, los lugares visitados y el equipo de grabación que portaba.
Sin embargo, la presión estatal no comenzó a su salida, sino que se ejerció desde el mismo momento en que el avión tocó suelo cubano. Según el testimonio del salvadoreño, el oficial de Inmigración que revisaba los pasaportes les pidió que se apartaran del resto de los pasajeros y sometió a su pareja a un interrogatorio sobre su ocupación profesional y la posibilidad de que portaran drones, antenas de internet o dispositivos de comunicación internacional. «O sea, ya nos tenían calculados», aseguró Sandoval, indicando que las autoridades de la isla realizan un seguimiento previo a los visitantes que podrían documentar la verdadera situación nacional.
Conscientes del riesgo que corrían al documentar la situación en las calles, los creadores de contenido tomaron medidas preventivas extremas. Sandoval explicó que fue enviando los archivos grabados al exterior desde un alojamiento de Airbnb, seleccionado específicamente por contar con una conexión a internet de mejor calidad que la disponible en la red pública nacional. La estrategia de no publicar nada hasta estar fuera del territorio cubano —ya fuera en El Salvador o en su escala en Panamá— fue vital para evitar la confiscación y el borrado de su material por parte del gobierno cubano, una táctica habitual contra la prensa independiente.

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Una ciudad bajo vigilancia y sin recursos
El material que logró sacar del país ofrece una radiografía desoladora de La Habana, lejos de la parafernalia turística que promueve el Estado. En sus videos, que superan las 260.000 reproducciones en YouTube, Sandoval contrasta la escasez extrema en las calles de la capital —farmacias desoladas, funerarias, cementerios y centros comerciales con anaqueles vacíos— con la abundancia reservada exclusivamente para el turismo de enclave en los hoteles de Varadero. El influencer conversó con residentes que admitieron no haber ingerido alimentos durante el día, una realidad que se choca frontalmente con la narrativa oficial de desarrollo y estabilidad.
La crisis económica que Sandoval presenció se refleja en cifras contundentes que recabó en sus recorridos por la ciudad. El creador salvadoreño constató que una simple botella de aceite de cocina alcanzaba un precio de 6.000 pesos cubanos en el mercado, una cifra alarmante si se tiene en cuenta que la mayoría de los ciudadanos con los que interactuó percibe un salario mensual de aproximadamente 9.000 pesos. Esta disparidad evidencia la incapacidad del ejecutivo cubano para garantizar la canasta básica de la población, sumida en una hiperinflación sin precedentes y en la pérdida total del poder adquisitivo.
El impacto de la crisis también se percibe de manera dramática en la demografía de la isla. Sandoval relató que, durante su recorrido, no logró encontrar mujeres embarazadas ni recién nacidos a quienes entregar las cremas para bebés que había llevado en su equipaje solidario. Este detalle coincide con los informes independientes que señalan una caída drástica en la tasa de natalidad y un éxodo masivo de jóvenes, síntomas directos de la falta de expectativas, la inseguridad alimentaria y el colapso del sistema de salud pública materno-infantil.

MI ESPOSA SE PUSO A LLORAR CUANDO ME RETUVIERON:SIEMPRE SENTI MIEDO: Soyacity NARRA SU VIAJE A CUBA,
El contexto represivo de la dictadura cubana
La experiencia de Sandoval no es un hecho aislado, sino una muestra más del aparato represivo de la dictadura cubana frente a la mirada externa. El régimen de La Habana ha endurecido su control sobre los creadores de contenido y periodistas extranjeros que intentan reflejar la verdadera situación de la isla, alejándose de los circuitos turísticos controlados. Sandoval describió una ciudad «sin fuerzas para protestar» y bajo vigilancia permanente, señalando que en cada cuadra existe una casa identificada como de «vigilancia social». Bajo este esquema de control vecinal, cualquier crítica verbal al gobierno puede derivar en una detención inmediata.
El temor expresado por el influencer al comparar la vigilancia oficial con la inseguridad nocturna —asegurando que le tenía más miedo al Gobierno que a la delincuencia común— resume el clima de terror que impera en la isla. Su alivio al pisar suelo panameño subraya la asfixia que sienten tanto locales como visitantes bajo el control totalitario. Sandoval mencionó que su principal miedo era que lo dejaran «encerrado en la Isla», una práctica que el Estado utiliza para silenciar voces incómodas bajo acusaciones falsas de amenaza a la seguridad nacional.
Antecedentes de hostigamiento a extranjeros
El caso del influencer salvadoreño se suma a una creciente lista de extranjeros que han sufrido el peso de la represión estatal por intentar documentar la realidad cubana. En mayo de este año, el activista colombiano Daniel Maldonado denunció públicamente que fue detenido, obligado a borrar parte de su material y declarado persona non grata por las autoridades. Maldonado viajó a La Habana con el objetivo de entrevistar a ciudadanos sobre sus condiciones de vida, pero fue escoltado por la Policía hasta el aeropuerto con la prohibición explícita de volver al país. Sandoval también mencionó el caso reciente de un youtuber dominicano que fue detenido y forzado a borrar su contenido, confirmando que «los riesgos son reales».
Estos episodios ocurren en medio de la peor crisis estructural que ha enfrentado la isla en décadas. La combinación de un modelo económico fracasado, la ineficiencia burocrática, la corrupción interna y el impacto de las sanciones internacionales ha provocado un colapso generalizado de los servicios públicos. El desabastecimiento crónico de alimentos, medicinas y combustible ha empujado a cientos de miles de cubanos a abandonar el país en un éxodo migratorio histórico, mientras la población que permanece en la isla sobrevive entre apagones prolongados, inflación galopante y la constante incertidumbre sobre el futuro.
Implicaciones y consecuencias a futuro
La represión contra creadores de contenido extranjeros demuestra la vulnerabilidad del régimen ante la exposición de su fracaso. A pesar de los esfuerzos de la maquinaria propagandística por mantener una fachada de normalidad para el turismo, las imágenes de farmacias vacías y ciudadanos pasando hambre circulan masivamente en redes sociales, destruyendo la narrativa oficial. Sandoval, quien habló con afecto de los cubanos con los que conversó y manifestó su deseo de regresar, reconoció que probablemente no le será posible hacerlo tras su experiencia.
Mientras la dictadura cubana continúe aislando al país de la mirada internacional y persiguiendo a quienes pretenden mostrar la verdad, la brecha entre la propaganda oficial y la realidad se hará cada vez más insostenible. La comunidad internacional y las plataformas digitales deberán prestar mayor atención a estos casos de censura transnacional, donde el Estado no solo reprime a sus ciudadanos, sino que intenta exportar su silencio a cualquier testigo incómodo. La supervivencia del régimen depende del hermetismo informativo, pero la determinación de voces independientes, como la de este influencer, sigue rompiendo las barreras del silencio impuesto desde el poder.


