El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, calificó la situación en la isla como una amenaza regional y un \»Estado fallido\», denunciando que el régimen de La Habana impide la distribución de una oferta de asistencia valorada en 100 millones de dólares mientras la población enfrenta extrema pobreza y represión.
En una entrevista concedida a NBC News, el jefe de la diplomacia estadounidense subrayó que el deterioro económico y la falta de libertades en Cuba representan un riesgo directo para la seguridad nacional de Estados Unidos. Rubio apuntó directamente contra la dictadura cubana por su responsabilidad en el colapso del país, señalando que no solo se prohíbe la disidencia y la actividad política abierta, sino que se está destruyendo sistemáticamente la subsistencia de los ciudadanos a través de políticas que ahogan cualquier iniciativa privada.
Durante su intervención, el funcionario reveló que Washington mantiene disponible un paquete de ayuda humanitaria de 100 millones de dólares, compuesto por alimentos y medicinas, listo para ser enviado. Sin embargo, las autoridades de la isla han rechazado sistemáticamente la asistencia. Pese a esta negativa inicial, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla emitió un comunicado posterior en la red social X indicando que el gobierno cubano está dispuesto a evaluar la propuesta, exigiendo que la iniciativa esté exenta de \»maniobras políticas\» y no busque aprovechar el \»dolor de un pueblo bajo asedio\».
Control militar de la economía y crisis estructural
En declaraciones previas a Fox News, Rubio profundizó en las causas del colapso económico, atribuyendo la concentración de la riqueza nacional al conglomerado empresarial militar GAESA. El secretario de Estado describió una realidad donde las estructuras castrenses acaparan los ingresos del país mientras la población sufre niveles de pobreza extrema. \»La gente literalmente está comiendo basura de las calles\», afirmó, evidenciando la gravedad del desabastecimiento, la hiperinflación y el deterioro del sistema de salud que azotan a la sociedad civil.
Estas declaraciones se enmarcan en una nueva escalada diplomática impulsada por la administración de Donald Trump, que ha incrementado las medidas restrictivas contra figuras y entidades afines al poder en La Habana. El panorama dibujado por la diplomacia estadounidense subraya la imposibilidad de una recuperación económica mientras persista el modelo autoritario actual. Para la ciudadanía, la reticencia del ejecutivo cubano a aceptar cooperación internacional sin condicionamientos prolonga una crisis humanitaria que sigue impulsando el éxodo migratorio masivo y el colapso acelerado de la infraestructura nacional.