Domingo, 27 de septiembre de 2026
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Médico exiliado desmonta el mito de la «potencia médica» cubana y evidencia el colapso sanitario impulsado por el régimen

Médico exiliado desmonta el mito de la «potencia médica» cubana y evidencia el colapso sanitario impulsado por el régimen

El doctor Antonio Tony Guedes, médico exiliado y autor del libro «Del dicho al hecho. La leyenda de la sanidad en Cuba 1902-2024», expone cómo la narrativa oficial sobre el sistema de salud de la isla se sostiene sobre la manipulación estadística, el ocultamiento de la historia republicana y antiguos subsidios soviéticos. En su análisis, el especialista atribuye la actual debacle hospitalaria y la falta de medicinas a la ineficacia estructural del gobierno cubano y a la prioridad de la propaganda sobre la atención ciudadana.

El relato que durante décadas ha exportado el régimen de La Habana, presentando a la mayor de las Antillas como un referente sanitario mundial, enfrenta un escrutinio cada vez más riguroso. Antonio Tony Guedes, médico con amplia trayectoria en España y exdirector del Centro de Salud de Orcasur en Madrid, ha publicado una investigación que tira por tierra esta construcción propagandística. Su obra, titulada «Del dicho al hecho. La leyenda de la sanidad en Cuba 1902-2024», es el resultado de más de una década de trabajo académico y documental, y traza una línea histórica que desmitifica los supuestos logros exclusivos de la etapa revolucionaria.

Guedes advierte que el sistema sanitario de la Isla atraviesa una «debacle cada vez mayor y más grave», una situación que atribuye de manera directa a la permanencia del actual modelo político. Para el autor, la narrativa de la potencia médica no solo es falsa, sino que resulta peligrosa en la medida en que puede servir de inspiración para otras naciones. «Mientras el régimen actual esté vigente, la situación sanitaria del país, como todo, será cada vez más precaria e insostenible», advirtió el médico, subrayando que desmontar este mito es una urgencia para evitar que otros gobiernos adopten un modelo que ha demostrado ser «profundamente ineficaz incluso en lo sanitario».

El peso del subsidio soviético y la herencia republicana

Uno de los pilares de la investigación de Guedes es la contextualización histórica y económica del desarrollo sanitario cubano, un aspecto sistemáticamente tergiversado por la propaganda oficial. El autor sostiene de manera contundente que los supuestos avances posteriores a 1959 no surgieron de la nada, sino que se apoyaron firmemente en la infraestructura y el capital humano desarrollado durante la República. Además, señala un factor clave que las autoridades de la isla suelen omitir en su discurso: el cuantioso y vital apoyo externo. Según la auditoría de la historiadora rusa Irina Zorina, Cuba recibió del subsidio soviético más de 100.000 millones de dólares en total, una cifra que multiplica por ocho el monto del Plan Marshall destinado a reconstruir Europa tras la Segunda Guerra Mundial. Esta inyección constante y artificial de recursos, señala Guedes, fue el verdadero combustible que mantuvo operativa la maquinaria sanitaria del país durante décadas, y no la supuesta eficiencia del modelo socialista.

A esto se suma el aprovechamiento del desarrollo tecnológico global. El descubrimiento de nuevos medicamentos, antibióticos y vacunas a nivel internacional favoreció a numerosos países, incluidos aquellos que, como Cuba, no aportaron significativamente al avance científico mundial. Sin embargo, el gobierno cubano ha instrumentalizado estos avances universales para alimentar su discurso triunfalista, ocultando que la implementación de estos tratamientos en la población se ha dado de manera desigual y subvencionada externamente. «El Estado cubano ha sacrificado a todo un pueblo negándole la libertad, destruyendo su riqueza, paralizando su iniciativa, dañando sus valores y silenciando el desarrollo sanitario de Cuba desde 1902 a 1958», denunció el especialista.

El autor dedica una parte fundamental de su obra a rescatar la memoria histórica del sector salud antes de 1959. Guedes recuerda que el campo sanitario en la Cuba de los años 50 del siglo XX es uno de los más desconocidos a nivel mundial, debido a la censura y al borrado sistemático impulsado desde el poder. En aquel entonces, el país se encontraba entre los más avanzados de América Latina, superando en desarrollo sanitario, tasa de médicos por habitante y infraestructura hospitalaria a sus vecinos del Caribe y Centroamérica. Este cimiento fue el que permitió la posterior expansión del sistema, un mérito que el régimen ha monopolizado injustamente.

Manipulación estadística y desigualdad asistencial

La imagen exportable de un sistema de salud equitativo y de vanguardia contrasta dramáticamente con la realidad que viven los cubanos en el día a día. Guedes señala que el discurso oficial se sostiene en la manipulación de estadísticas presentadas a organismos internacionales, construyendo una fachada diseñada específicamente para el consumo externo y la legitimidad política. Esta fachada oculta las profundas desigualdades que fracturan la sociedad cubana actual. Existe un abismo palpable entre la atención que recibe el pueblo común, sometido a hospitales en ruinas y faltas crónicas de medicinas, y los servicios disponibles para la «nueva clase» gobernante y los extranjeros que acceden a clínicas exclusivas con tecnología de primer nivel.

El reto, según el médico exiliado, es doble: desmontar el relato en el ámbito académico e incidir en los organismos internacionales para que cuestionen la narrativa oficial de La Habana. Guedes advierte sobre la existencia de un aparato creado por la dictadura cubana enfocado en la penetración, manipulación y defensa de intereses dentro de instituciones sanitarias globales. Para contrarrestar esta influencia, insiste en la necesidad de un trabajo sistemático, académico y constante, que involucre la creación de redes de apoyo, la participación activa en congresos médicos y la formación de alianzas con ONG y gobiernos democráticos.

El colapso estructural y el silencio impuesto

La denuncia de Guedes no se produce en el vacío, sino que coincide con el acelerado y profundo deterioro de los servicios públicos en la isla, donde la salud es uno de los sectores más afectados. La crisis estructural que atraviesa Cuba ha dejado al sistema sanitario en un estado de colapso sin precedentes. Los hospitales, otrora presentados como faros de la medicina latinoamericana, carecen hoy de los recursos más básicos, desde material de sutura y anestesia hasta medicamentos para tratar enfermedades crónicas y dolencias comunes como la hipertensión o el asma. El éxodo masivo de profesionales de la salud, huyendo de los salarios de miseria, la doble moneda y las precarias condiciones laborales, ha dejado a muchas comunidades sin atención médica primaria. La política del ejecutivo cubano de exportar médicos a través de misiones internacionalizadas, que funcionan como una de las principales fuentes de ingresos para el Estado, ha vaciado las clínicas y consultorios de la isla, dejando a la población desprotegida.

A esta crisis material y de personal se suma la represión y censura ejercida por la dictadura cubana contra aquellos profesionales y pacientes que intentan denunciar la realidad. Las alertas sobre brotes de enfermedades que habían sido erradicadas, el aumento alarmante de la mortalidad materno-infantil, o la falta de higiene en los centros quirúrgicos son silenciadas, minimizadas o castigadas por las autoridades. La censura impide que la tragedia sanitaria se documente con la rigurosidad que merece dentro del territorio nacional, obligando a los ciudadanos a recurrir a redes sociales independientes para pedir auxilio por falta de medicinas. Esto hace aún más valiosas y necesarias las investigaciones rigurosas realizadas desde el exilio, como la de Guedes, que logran reconstruir la verdad oculta tras la cortina de hierro institucional.

Una propuesta para la Cuba post-autoritaria

Antonio Tony Guedes no se limita a la crítica, sino que ofrece una visión de futuro. En su análisis, la reconstrucción del sistema de salud en la Isla requerirá inevitablemente un cambio de paradigma político y económico. «Será necesario una sociedad libre donde se genere riqueza. El sistema sanitario tendrá que ser público, con sociedades, mutualidades, privado, concertados, etc. Modelos hay varios», apuntó. La solución, a su juicio, pasa por desvincular la salud de la ideología y permitir la iniciativa privada y la inversión que reconstruya la infraestructura devastada por décadas de ineficiencia y centralización.

La trayectoria de Guedes le otorga un peso específico a sus argumentos. Residente en España, ha sido un activista ligado históricamente a la causa democrática cubana. Junto al intelectual Carlos Alberto Montaner, fundó en 1990 el partido Unión Liberal Cubana, y forma parte del Comité Cubano Pro Derechos Humanos en Madrid y de la Asociación Internacional Liberal. Su libro, publicado en Madrid este año, se suma a una creciente literatura que busca desarmar la propaganda del régimen con datos y evidencias históricas.

En definitiva, la obra de Guedes arroja luz sobre una de las herramientas de legitimación más efectivas del régimen de La Habana. La comunidad internacional, durante años complaciente con la narrativa de la «potencia médica», enfrenta el desafío de reevaluar sus políticas de cooperación sanitaria con Cuba. El colapso hospitalario no es una casualidad ni el resultado exclusivo del embargo estadounidense, como insiste la propaganda oficial, sino la consecuencia directa de un modelo autoritario que prioriza el control político y la exportación de servicios sobre el bienestar y la vida de sus propios ciudadanos.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
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