Las aerolíneas rusas Rossiya Airlines y Nordwind Airlines anunciaron la suspensión temporal de sus operaciones hacia Cuba debido a la aguda escasez de combustible de aviación en la isla. Esta decisión, que se suma a las cancelaciones recientes de compañías canadienses, asevera un golpe devastador al sector turístico, principal fuente de divisas para el régimen de La Habana, y evidencia la profundidad de la crisis energética que atraviesa el país.
La Embajada de Rusia en Cuba informó que las aerolíneas han realizado \»ajustes forzosos\» en sus programas de vuelos ante las \»dificultades con el reabastecimiento de aviones\» en los aeropuertos cubanos. Según el comunicado diplomático, Rossiya Airlines operará en los próximos días vuelos sin pasajeros hacia La Habana y Varadero, únicamente para repatriar a los turistas rusos que se encuentran varados. Una vez completados estos retornos, la aerolínea suspenderá sus operaciones hasta que la situación logística mejore. El Ministerio de Transporte ruso y la agencia Rosaviatsiya mantienen comunicación con las autoridades de la isla para monitorear la crisis.
Colapso del suministro energético aísla a la isla
El anuncio ruso se produce apenas días después de que las principales aerolíneas canadienses —Air Canada, WestJet y Air Transat— cancelaran de manera inmediata sus rutas hacia el país. El detonante de estas interrupciones fue la advertencia emitida por el gobierno cubano, que reconoció su incapacidad para garantizar el suministro de combustible de aviación en nueve aeropuertos internacionales, incluido el principal del país. La restricción, que se extenderá hasta mediados de marzo, podría prolongarse por al menos un mes, agravando el aislamiento comercial y turístico de la nación.
Para el ejecutivo cubano, la suspensión de estos vuelos representa un duro revés en su principal motor económico. El turismo, históricamente vital para la captación de divisas, cerró el año pasado con apenas 1.810.663 visitantes internacionales, su nivel más bajo desde 2002, excluyendo los años de pandemia. En este sombrío panorama, Rusia se había posicionado como el segundo mercado emisor con 131.882 viajeros, solo por detrás de Canadá. La paralización de las conexiones aéreas de ambas naciones ahondará la escasez de recursos en una economía ya colapsada por la inflación, el desabastecimiento y la ineficiencia estructural del modelo estatal.
La crisis de combustible que hoy asfixia al sector turístico es la consecuencia directa del deterioro energético que sufre la isla, exacerbado por la presión internacional. El pasado 29 de enero, la Casa Blanca emitió una orden ejecutiva que declara una emergencia nacional y amenaza con imponer aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba, complicando aún más las importaciones. Ante la incapacidad de la dictadura cubana para mantener operativa su infraestructura básica y garantizar el suministro energético, el país se acerca a un escenario de total aislamiento aéreo. Esta debacle turística no solo evidencia el fracaso del modelo centralizado, sino que presagia un aumento en la escasez de divisas, profundizando el empobrecimiento de la ciudadanía y la dependencia de un Estado que ha demostrado su ineptitud para gestionar la crisis.