Domingo, 27 de septiembre de 2026
ÚLTIMA HORA
Derechos humanos

Bahamas anuncia pago directo a médicos cubanos, pero persiste el temor de explotación salarial por el régimen

Bahamas anuncia pago directo a médicos cubanos, pero persiste el temor de explotación salarial por el régimen

El primer ministro de Bahamas, Philip Brave Davis, aseguró recientemente que su gobierno implementará un sistema de pago directo a las cuentas bancarias de los médicos cubanos que laboran en el archipiélago. Sin embargo, la opacidad en los contratos y los antecedentes documentados en otras naciones del Caribe han encendido las alarmas entre activistas y observadores internacionales, quienes advierten que esta medida podría ser una nueva fachada para que el régimen de La Habana continúe apropiándose de los ingresos de sus profesionales de la salud en el extranjero.

La declaración de Davis tuvo lugar durante una conferencia de prensa en Washington, tras sostener una reunión con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. El mandatario bahameño enfatizó que a cualquier personal contratado se le informará que el salario será depositado directamente en sus cuentas personales. A primera vista, la medida parece responder a las exigencias de transparencia laboral, pero expertos en derechos humanos temen que encubra un mecanismo de extracción de divisas similar al ya constatado en Jamaica.

El esquema de las «remesas» obligatorias en el Caribe

En Jamaica, investigaciones periodísticas recientes han revelado cómo el Estado cubano obliga a sus colaboradores médicos a transferir mensualmente el 50% de sus ingresos netos a una cuenta a nombre de la misión médica en el National Commercial Bank (NCB). Aunque los sanitarios reciben su sueldo en moneda local directamente, la oficialidad cubana exige a los profesionales realizar este reembolso bajo el eufemismo de «remesa», una etiqueta que busca otorgar una apariencia de transacción personal y voluntaria a lo que constituye una exacción estatal obligatoria.

El control sobre estos trabajadores es exhaustivo. Los médicos deben entregar el recibo de sueldo (payslip) a la jefatura de la brigada y presentar una declaración jurada que certifique el monto transferido a las autoridades cubanas. Testimonios recogidos en el extranjero describen un clima de descontento y frustración. Una profesional identificada bajo el seudónimo de Yaniset relató cómo, cada 25 de mes, se evidencia la humillación de los colaboradores, quienes se niegan a trabajar horas extra al saber que la mitad de su esfuerzo terminará en las arcas del gobierno cubano.

Opacidad contractual y negación del trabajo forzado

Ante la prensa, el primer ministro bahameño descartó la existencia de indicios de trabajo forzoso en su país, argumentando que no se han encontrado evidencias de tales prácticas. No obstante, Davis admitió que ciertos elementos podrían ser «percibidos» como indicadores de explotación laboral, mencionando explícitamente el hecho de compartir el salario con un gobierno extranjero o la retención de pasaportes, prácticas históricamente vinculadas a las misiones médicas cubanas.

Pese a estas declaraciones, el ejecutivo bahameño eludió confirmar la autenticidad de un contrato filtrado por los medios The Tribune y The Miami Herald, el cual evidenciaba que el gobierno de Bahamas debía pagar directamente a una entidad del Estado cubano por los servicios de cuatro profesionales de la salud. Asimismo, Davis se rehusó a comprometer la publicación del acuerdo laboral vigente, alimentando la sospecha de que el nuevo sistema de «pago directo» podría ser una maniobra para limpiar la imagen de la colaboración mientras el régimen mantiene su control económico subyacente.

El encuentro entre Davis y Rubio se enmarca en una presión creciente de Washington. En febrero pasado, el Departamento de Estado anunció sanciones de visado contra funcionarios de gobiernos que participen en las misiones médicas internacionales de Cuba, catalogándolas como una forma de trabajo forzado. Rubio subrayó que el objetivo no es forzar a los países del Caribe a romper relaciones laborales con La Habana, sino garantizar que los trabajadores no estén sujetos a condiciones de explotación. En este tenor, el gobierno de Bahamas solicitó a Estados Unidos que compartiera cualquier información de inteligencia sobre prácticas abusivas vinculadas a estas brigadas.

Contexto sistemico: La exportación de servicios como pilar de la economía cubana

La apropiación del salario de los médicos en el exterior es uno de los pilares fundamentales de la economía cubana y una de las principales fuentes de ingreso en divisas para la isla, superando con creces a sectores tradicionales como el turismo o las exportaciones agrícolas. Esta dependencia se ha agudizado en medio de la profunda crisis estructural que atraviesa el país, caracterizada por una inflación galopante, el desabastecimiento crónico de bienes básicos y el colapso de los servicios públicos, incluido el sistema nacional de salud.

La paradoja es evidente: mientras los profesionales de la salud generan millones de dólares en el extranjero bajo condiciones coercitivas, la inversión interna en salud y asistencia social en Cuba no alcanza ni el 2% del ingreso nacional, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI). Los ingresos de las brigadas no se traducen en mejoras para la población ni para los hospitales en la isla. Como denuncian los propios colaboradores desde el extranjero, el dinero es absorbido por la burocracia estatal sin que se traduzca en un alivio para la miseria que sufren los cubanos en su día a día.

El control ejercido por la dictadura cubana sobre sus profesionales no se limita a la esfera económica. El andamiaje represivo incluye el uso de mensajería cifrada para dar instrucciones, recordatorios oficiales constantes y la coacción implícita sobre las familias de los médicos que permanecen en la isla, garantizando que el dinero sea redirigido a las cuentas estatales. Esta estructura de poder impide que los profesionales negocien libremente sus condiciones laborales o accedan a copias de sus propios contratos, violando flagrantemente los estándares internacionales sobre trabajo decente.

Implicaciones futuras y responsabilidad internacional

La estrategia de Bahamas de anunciar un pago directo, sin garantizar la libertad real de los médicos para retener sus ingresos ni transparentar los convenios, corre el riesgo de convertirse en una herramienta para legalizar el despojo salarial. La analogía que Davis intentó trazar con antiguos contratos británicos de emigración laboral resulta inválida frente a la realidad del control estatal total que ejerce el régimen de La Habana sobre sus ciudadanos, quienes no tienen la opción de negociar términos.

Mientras los contratos sigan siendo secretos y los mecanismos de control salarial permanezcan en la sombra, el peligro de explotación persistirá. La comunidad internacional, y en particular los gobiernos receptores de estas brigadas, enfrentan el desafío de no convertirse, de forma deliberada o por omisión, en cómplices de una maquinaria de explotación. Para los profesionales cubanos, que buscan en estas misiones una vía de escape a la pobreza extrema impuesta por el sistema interno, el futuro se mantiene incierto, atrapados entre la crisis insostenible de la isla y la expoliación sistémica en el extranjero.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
Escrito por

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya

Equipo editorial de Reporte Cuba Ya, medio digital independiente especializado en noticias de Cuba. Cubrimos politica, derechos humanos, economia, feminicidios, presos politicos, oposicion y la crisis humanitaria en la isla. Nuestro compromiso es la veracidad, la independencia editorial y el rigor periodistico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos obligatorios están marcados con *

Mantente Informado

Recibe las noticias más importantes de Cuba directamente en tu correo.