El aspirante a la Cámara de Representantes por Florida, Phil Ehr, descartó cualquier acercamiento diplomático con el régimen de La Habana y abogó por una política de asfixia económica, en medio de las recientes reuniones bilaterales donde Washington exige la liberación de presos políticos y el fin de la represión en la isla.
Ehr, un comandante retirado de la Marina estadounidense con 26 años de servicio, declaró a través de redes sociales que \»negociar con la Cuba comunista no es la forma de liberar al pueblo cubano\», añadiendo que se debe \»asfixiar al régimen para liberar al pueblo\». Su postura responde a un sector político y del exilio que considera insuficiente el diálogo si no incluye concesiones democráticas verificables por parte del ejecutivo cubano. El militar retirado, quien se presenta por el sur de Miami-Dade y los Cayos, tiene experiencia previa en operaciones en el estrecho de la Florida durante el éxodo del Mariel.
Las declaraciones del candidato se producen tras confirmarse recientes encuentros secretos entre funcionarios de ambos países en La Habana. Según reportes, una delegación estadounidense de nivel subsecretarial viajó a la isla el pasado 10 de abril para presionar al gobierno cubano a implementar cambios estructurales en su economía y gobernanza, bajo la advertencia de severas consecuencias si no se cede a las exigencias. Washington habría fijado un plazo de dos semanas para la liberación de figuras de alto perfil, como el artista Luis Manuel Otero Alcántara y el rapero Maykel Castillo Pérez (Maykel Osorbo), ambos condenados en 2022 por su activismo.
La dictadura cubana rechaza exigencias sobre presos políticos
Sin embargo, la dictadura cubana ha cerrado filas ante las exigencias internacionales. El embajador cubano ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán, aseguró que los asuntos relacionados con los detenidos \»no están sobre la mesa de negociación\», escudándose en el argumento de la soberanía legal para justificar el encarcelamiento de disidentes. Por su parte, el subdirector general para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Alejandro García del Toro, confirmó que el intercambio fue \»respetuoso y profesional\», pero negó que la delegación estadounidense hubiese presentado amenazas o plazos.
Este choque de posturas evidencia la reluctancia del régimen de La Habana a ceder en su política de control social, a pesar del severo colapso económico, la hiperinflación y la crisis migratoria que atraviesa la isla. La negativa a liberar a presos de conciencia refleja la dependencia del aparato represivo estatal para mantener el estatus quo, ignorando el descontento ciudadano y el aislamiento diplomático derivado de sus violaciones sistemáticas a los derechos humanos.
Desde el Departamento de Estado, la administración estadounidense ha advertido que las autoridades de la isla tienen un margen estrecho para alcanzar un acuerdo y han instado a dejar de \»jugar\» durante las conversaciones directas. La respuesta de la dictadura en las próximas semanas será determinante no solo para el futuro de los activistas injustamente encarcelados, sino también para las relaciones bilaterales y las posibles sanciones económicas adicionales que recaerán sobre una nación ya sumida en la profundidad de su crisis estructural.