Jueves, 23 de julio de 2026
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Colapso ferroviario en Cuba: Retrasos crónicos, hacinamiento y riesgos sanitarios marcan los viajes entre La Habana y Holguín

El sistema ferroviario de larga distancia en Cuba continúa su deterioro acelerado, evidenciado en retrasos sistemáticos de más de siete horas en la ruta La Habana-Holguín. Los pasajeros enfrentan no solo la incertidumbre y la falta de información por parte de las autoridades de la isla, sino también condiciones infrahumanas, escasez de alimentos y brotes de intoxicación que ponen en riesgo la integridad física y la salud de los viajeros.

La normalización de la ineficiencia estatal queda al descubierto en las estaciones de ferrocarril del oriente cubano. Usuarios denuncian que las demoras de seis a 24 horas son parte de la rutina operativa, sin que la empresa ferroviaria ofrezca explicaciones válidas o compensaciones. Incluso el personal de taquilla minimiza la crisis, comparando los retrasos actuales con fallas mucho más graves de días anteriores. Lo que debería ser un trayecto planificado se convierte en una prueba de resistencia, con trenes que permanecen varados por horas en puntos intermedios, como Camagüey, debido a averías mecánicas y el pésimo estado de las vías, un problema reconocido por la propia dirección del sector desde hace años.

Riesgos sanitarios y abandono en la ruta

La deficiencia logística del gobierno cubano trasciende la incomodidad para convertirse en una amenaza directa a la salud pública. Durante un viaje reciente, el tren extra número 18, que cubría el trayecto Manzanillo-La Habana, tuvo que ser detenido de emergencia en Jicotea, Villa Clara, tras registrarse un brote diarreico agudo que requirió la hospitalización de 29 personas, incluyendo cinco menores. Las autoridades sanitarias confirmaron que la intoxicación alimentaria se originó por el consumo de alimentos en mal estado, una consecuencia directa de la falta de oferta gastronómica oficial dentro de los coches, lo que obliga a los pasajeros a depender del mercado informal y de revendedores para evitar pasar hambre y sed durante las prolongadas espera.

A la escasez de alimentos y agua se suman las averías estructurales dentro de los propios vagones. Pasajeros reportan la rotura frecuente de los sistemas de aire acondicionado en coches con ventanas selladas, lo que provoca hacinamiento y altas temperaturas sin derecho a reembolso del pasaje. Esta situación refleja la incapacidad del régimen de La Habana para garantizar una infraestructura básica y segura, dejando a la ciudadanía expuesta a la precariedad y a la vulneración de sus derechos como consumidores.

El colapso del transporte ferroviario es un síntoma más de la crisis estructural que atraviesa la isla, marcada por la inflación, el desabastecimiento y la falta de mantenimiento preventivo. Mientras la dictadura cubana mantiene sus prioridades enfocadas en el control político y la represión social, los ciudadanos continúan pagando los platos rotos de una planificación deficiente. La resignación de los viajeros ante un servicio que \»por lo menos\» existe, evidencia el grado de deterioro de las expectativas ciudadanas. Sin políticas serias de inversión y transparencia, el sistema ferroviario seguirá siendo un reflejo del abandono institucional y un foco constante de riesgo para la población.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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