El Consulado de Panamá en La Habana emitió una advertencia formal a los ciudadanos cubanos sobre el aumento de estafas relacionadas con la solicitud de visas de turismo y tránsito. Las autoridades panameñas insistieron en que los trámites deben realizarse exclusivamente a través de abogados debidamente acreditados, descartando cualquier intermediación de agencias de viaje o gestores no autorizados que operan en el mercado informal de la isla.
En un comunicado oficial, la sede diplomática centroamericana enfatizó la necesidad de que los solicitantes eviten caer en engaños que se han vuelto comunes en el entorno migratorio cubano. La institución subrayó que no existen agencias de viaje ni gestores autorizados por el Servicio Nacional de Migración de Panamá ni por el propio Consulado para emitir citas o agilizar estos trámites. Esta aclaración busca proteger a los usuarios frente a una red de estafadores que se aprovechan de la urgencia y la desesperación migratoria de la población.
Para garantizar la legalidad del proceso, el Consulado detalló los pasos exactos que los ciudadanos deben seguir para verificar la legitimidad de los profesionales que los representan. La advertencia indica que la solicitud de cita debe presentarse en la sede del Servicio Nacional de Migración en Panamá mediante un abogado idóneo. Los solicitantes tienen la responsabilidad de corroborar el estatus del abogado a través de la plataforma oficial del Órgano Judicial de Panamá (https://www.organojudicial.gob.pa/appsadd/abogado/s4abi.php) y solicitar físicamente el carné de identificación expedido por esta misma entidad antes de entregar cualquier suma de dinero.
Esta alerta se produce en el marco de las restricciones migratorias que el gobierno panameño mantiene sobre los ciudadanos cubanos. A finales de octubre de 2024, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, firmó el Decreto Ejecutivo N° 195, el cual prorrogó por un año la vigencia de la normativa que obliga a los cubanos a contar con una visa de tránsito si viajan o hacen escala en el país centroamericano. Esta medida restrictiva estará en vigor hasta julio de 2025.
La normativa, decretada inicialmente en 2022 y suspendida brevemente a principios de julio de 2024, establece que todos los pasajeros y tripulantes cubanos en tránsito deben poseer este permiso especial. La visa de tránsito, que tiene un costo de 50 dólares, permite a los cubanos permanecer en la zona de tránsito internacional del aeropuerto panameño por un máximo de 24 horas. El trámite exige completar un formulario de solicitud, anexar dos fotografías, una copia del pasaporte con vigencia mínima de seis meses, copia del carnet de identidad y la reservación o itinerario del viaje, debiendo iniciarse al menos 30 días antes de la fecha de salida.
Antecedentes de la medida restrictiva
La imposición de la visa de tránsito para cubanos por parte de Panamá no es un hecho aislado, sino una respuesta diplomática al flujo migratorio irregular que ha utilizado al país istmeño como puente hacia Norteamérica. En 2022, las autoridades panameñas justificaron la medida tras detectar un aumento significativo de ciudadanos cubanos que abandonaban la zona de tránsito del aeropuerto de Tocumen para ingresar irregularmente al territorio nacional y continuar su ruta hacia la frontera de Estados Unidos. La breve suspensión del decreto en julio de 2024 generó expectativas de flexibilización, pero su rápida reinstauración refleja la persistencia del problema migratorio en la región y la necesidad de los países de tránsito de proteger sus fronteras.
Contexto sistémico: Desesperación migratoria y colapso estructural
La proliferación de estafas en los trámites migratorios en La Habana es un síntoma directo de la profunda crisis estructural que atraviesa la isla. El régimen de La Habana ha demostrado una incapacidad sistemática para garantizar las condiciones económicas mínimas para su población. Con una inflación galopante, un desabastecimiento crónico de productos básicos, apagones energéticos constantes y un salario real que no cubre ni la mitad de la canasta básica alimentaria, la salida del país se ha convertido en la única alternativa de supervivencia para amplios sectores de la ciudadanía. El fracaso de las recetas económicas del ejecutivo cubano, incluida la llamada Tarea Ordenamiento, ha empobrecido aún más a la población.
Esta coyuntura económica se agrava con el endurecimiento de la represión política y social. La dictadura cubana ha incrementado los hostigamientos, las detenciones arbitrarias y las penas de cárcel contra quienes disienten o protestan por la situación nacional, especialmente tras las manifestaciones del 11 de julio de 2021. Este clima de asfixia civil y la falta total de libertades fundamentales actúan como un motor expulsor, empujando a miles de cubanos a buscar rutas migratorias hacia cualquier destino que ofrezca seguridad y oportunidades, exponiéndolos inevitablemente a redes de explotación, trata y fraude.
La burocracia estatal impuesta por el gobierno cubano también juega un papel determinante en la vulnerabilidad de los migrantes. La lentitud, la opacidad y la corrupción en los trámites institucionales dentro de la isla obligan a los ciudadanos a buscar alternativas en el mercado informal. La desesperación por obtener un visado, sumada a la dificultad para acceder a información oficial veraz en un país donde la censura y el control de los medios de comunicación son práctica habitual, crea el caldo de cultivo perfecto para que los estafadores operen con impunidad, lucrando con la necesidad ajena.
El éxodo masivo de los últimos años ha superado cifras históricas, vaciando ciudades y pueblos de su fuerza joven y productiva. La falta de perspectivas de mejora bajo el actual modelo económico centralizado e ineficiente hace prever que el flujo migratorio no se detendrá en el corto plazo. Mientras las autoridades de la isla se limiten a culpar a factores externos, como el embargo estadounidense, sin asumir responsabilidad alguna por el fracaso de sus políticas internas y la falta de libertades, la población continuará buscando salidas a cualquier costo.
Implicaciones y consecuencias a futuro
La advertencia del Consulado de Panamá, aunque necesaria para proteger a los usuarios de fraudes inmediatos, no resuelve el problema de fondo. Las medidas restrictivas de los países de tránsito y la proliferación de estafas seguirán afectando a los cubanos mientras la dictadura cubana mantenga intactas las políticas que asfixian a la nación. La comunidad internacional y los gobiernos de la región enfrentan el desafío de equilibrar el control de sus fronteras con la protección a los derechos humanos de los migrantes que huyen de un régimen que los priva de su futuro y su dignidad.
Para la ciudadanía cubana, la alerta panameña es un recordatorio más de los múltiples obstáculos que deben sortear para escapar de la crisis. Las políticas migratorias de terceros países se ajustan a sus propias realidades nacionales, pero para los cubanos representan muros adicionales que se suman a la falta de libertades y el colapso económico en el interior de la isla. La solución definitiva a la vulnerabilidad migratoria cubana pasa ineludiblemente por un cambio estructural que devuelva la democracia, el estado de derecho y la prosperidad al país.



