La Cruz Roja de Vietnam ha logrado recaudar 23,3 millones de dólares para donar al gobierno cubano, superando con creces su meta inicial en el marco del aniversario 65 de relaciones bilaterales. La ayuda llega en medio de la profunda crisis económica y social que atraviesa la isla, la cual ha disparado el éxodo migratorio y el colapso de los servicios básicos.
El vicepresidente y secretario general de la institución vietnamita, Nguyen Hai Anh, confirmó que la campaña superó en 9,5 veces el objetivo original, alcanzando la cifra final a mediados de octubre. Esta iniciativa, impulsada bajo el programa \»65 años de solidaridad Vietnam-Cuba\», contó con la participación de ciudadanos comunes e incluso niños vietnamitas, según agradeció el embajador de La Habana en Hanoi, Rogelio Polanco Fuentes. Sin embargo, el discurso de caridad internacional contrasta con la realidad de una población que no percibe mejorías tangibles en sus condiciones de vida.
Las donaciones extranjeras, incluida una entrega previa de 14,6 millones de dólares realizada en septiembre por el Frente de la Patria de Vietnam, se gestionan a través de las estructuras del Estado. Históricamente, el régimen de La Habana ha utilizado estas ayudas bajo la narrativa de un \»país agredido\», sin que se traduzcan en un alivio real para la hiperinflación, el desabastecimiento sistemático de alimentos y medicinas, o el deterioro del sistema eléctrico que sufre la ciudadanía a diario.
La alianza estratégica con Tô Lâm y la cooperación bilateral
Esta cooperación se consolidó recientemente con la visita oficial a Cuba del secretario general del Partido Comunista de Vietnam y presidente, Tô Lâm. Durante su estadía, el líder asiático fue recibido con honores por la cúpula del poder, incluyendo a Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro, y fue condecorado con la Orden José Martí. En la gira se firmaron memorandos en áreas agrícola, financiera e ideológica, además de un compromiso para producir arroz en la isla con tecnología vietnamita, proyectos que hasta ahora no han rendido frutos visibles para el consumo interno.
La cercanía de Tô Lâm con la dictadura cubana es un factor clave en esta dinámica; ya en 2022, en su rol de ministro de Seguridad Pública, mantuvo encuentros con los sectores más duros del aparato represivo en la isla. Hanoi ha mantenido un respaldo incondicional a La Habana en foros multilaterales, exigiendo el fin del embargo estadounidense, pero ignorando sistemáticamente la falta de libertades, la censura y la persecución política que el ejecutivo cubano ejerce para mantenerse en el poder.
Mientras las autoridades de la isla celebran estos vínculos diplomáticos y las inyecciones de capital foráneo, la ausencia de mecanismos de transparencia sobre el destino final de estos fondos mantiene en la incertidumbre a la población. La profundización de la crisis estructural, lejos de mitigarse con donaciones puntuales, seguirá empujando a miles de cubanos al éxodo migratorio, evidenciando que la ayuda externa no sustituye a las urgentes reformas democráticas y económicas que demanda el país.