El Anuario Estadístico 2025 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) confirma el colapso productivo de la isla, situando el ingreso per cápita cubano por debajo del de Haití. Las políticas del régimen de La Habana ahondan una crisis estructural que distancia al país del resto de la región.
El informe revela que el Producto Interno Bruto (PIB) de Cuba a precios corrientes alcanzó apenas 12.099,9 millones de dólares, representando el 0,2% del total regional. El ingreso per cápita se situó en 1.082,8 dólares, una cifra alarmante si se compara con el promedio latinoamericano, que supera los 10.000 dólares. El economista Elías Amor, al analizar las estadísticas, advierte que esta brecha cercana al 90% coloca a la nación caribeña en una situación de extrema pobreza, superada incluso por Haití, que registra un per cápita de 2.136 dólares.
A precios constantes, métrica que ajusta el impacto de la inflación, el PIB cubano ascendió a 88.906,6 millones de dólares, con un ingreso per cápita de 7.956 dólares, un 12% inferior a la media regional. El estudio de la CEPAL también expone que el gobierno cubano ha registrado dos años consecutivos de contracción económica, con caídas cercanas al 2,6% y al 2,3% según datos oficiales recientes. Este estancamiento contrasta de forma dramática con el crecimiento acumulado del 4,7% experimentado por América Latina y el Caribe durante el mismo periodo.
El costo del modelo centralizado
Estos indicadores no son producto de circunstancias coyunturales, sino el resultado directo de la ineficiencia del modelo económico impuesto por las autoridades de la isla. La falta de libertades económicas, la hipercentralización estatal y la hostilidad hacia la iniciativa privada han provocado un deterioro prolongado que se manifiesta en el colapso de los servicios públicos, una inflación galopante y un desabastecimiento crónico. Esta profunda crisis estructural es, a su vez, el principal motor del masivo éxodo migratorio que continúa vaciando al país de su fuerza laboral y capital humano.
Las implicaciones de estos datos proyectan un horizonte sombrío para la ciudadanía, condenada a la pobreza mientras el ejecutivo cubano se resiste a implementar reformas estructurales reales. La comunidad internacional y los organismos multilaterales enfrentan el reto de abordar una catástrofe económica en el corazón del Caribe, donde la falta de rendición de cuentas por parte de la dictadura cubana impide cualquier vía de recuperación sostenida y empuja a la población a la marginación total frente a sus vecinos continentales.