Jueves, 23 de julio de 2026
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Cuba enfrenta un apagón histórico con más del 54% del país sin electricidad y nuevas protestas en Holguín

El sistema eléctrico nacional sufrió este domingo un colapso sin precedentes, dejando a más de la mitad del territorio cubano sin suministro eléctrico durante el horario de mayor consumo. Ante un déficit de generación que supera los 1.600 megavatios, la incapacidad del régimen de La Habana para mantener la infraestructura energética ha desatado la indignación ciudadana y nuevas protestas en provincias orientales, donde los cortes de servicio se prolongan por semanas.

Según el informe emitido por la Unión Eléctrica (UNE), la capacidad máxima prevista para el horario pico apenas alcanza los 1.535 megavatios (MW), frente a una demanda estimada de 3.200 MW. Esto se traduce en una afectación directa de 1.735 MW en el sistema. El organismo estatal reconoció que cinco unidades termoeléctricas permanecen fuera de servicio debido a averías y mantenimientos prolongados, mientras que decenas de motores de generación distribuida están inactivos por la escasez crónica de combustibles y lubricantes.

El anuncio oficial ha generado una ola de rechazo en las redes sociales, donde la ciudadanía ha exteriorizado su agotamiento ante una crisis energética que se prolonga por más de cinco años. Usuarios calificaron la situación como una \»calamidad\» y un \»genocidio eléctrico\», cuestionando la normalización de los apagones por parte de las autoridades de la isla. La desconfianza hacia las cifras y promesas del gobierno cubano refleja el hartazgo de una población que ve cómo los servicios básicos se deterioran de manera acelerada.

Indignación y cacerolazos en Mayarí

El descontento ha trascendido el ámbito digital para manifestarse en las calles. Este fin de semana, una protesta espontánea estalló en el poblado de Pontezuela, en el municipio de Mayarí, provincia de Holguín. Un grupo de vecinos se congregó con cacerolas para exigir la restitución de los servicios de agua y electricidad, ausentes desde el paso del huracán Melissa a finales de octubre. En videos difundidos en redes, se escuchan gritos de \»¡Queremos corriente!\», evidenciando el creciente malestar social frente a la inoperancia estatal.

Este colapso del sector energético no es un evento aislado, sino el síntoma más visible de la crisis estructural que atraviesa la isla. La falta de inversiones, el envejecimiento de la infraestructura y la ineficiencia de la planificación centralizada han llevado a la nación a un punto de inflexión. Mientras la inflación galopa, el desabastecimiento de alimentos se agudiza y el éxodo migratorio no cesa, la respuesta del ejecutivo cubano se ha limitado a justificar los apagones y a ignorar el sufrimiento de la población.

El panorama a corto plazo se presenta desalentador. Sin soluciones técnicas viables y con una dirigencia que prioriza el control político sobre el bienestar ciudadano, es previsible que las tensiones sociales escalen en los próximos meses. La comunidad internacional y las organizaciones defensoras de los derechos humanos mantienen la mirada puesta en la isla, ante el riesgo inminente de que la dictadura cubana intensifique la represión contra los ciudadanos que se atreven a reclamar sus derechos más básicos en medio de la oscuridad.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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