Jueves, 23 de julio de 2026
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Díaz-Canel inaugura un comedor de lujo para vulnerables mientras el sistema alimentario cubano colapsa

El gobernante Miguel Díaz-Canel inauguró recientemente un nuevo establecimiento del Sistema de Atención a la Familia (SAF) en el municipio capitalino de Plaza de la Revolución. Bautizado como \»El Rampeño\», el local ofrece condiciones inéditas en la isla, en marcado contraste con la precariedad, el desabastecimiento y el deterioro que sufren el resto de estos comedores a nivel nacional.

El nuevo SAF, diseñado para apenas 50 personas seleccionadas en el Consejo Popular Rampa, ofrece desayuno, almuerzo y comida. A diferencia del resto del país, permite a los comensales ingerir los alimentos en el propio local sin tener que cargar con pozuelos hacia sus hogares. Además, cuenta con servicios médicos, actividades culturales y áreas de entretenimiento para la tercera edad. Durante el recorrido, el ejecutivo cubano constató la impecable presentación del recinto y la calidad de los platos, una realidad efímera que suele desaparecer una vez que concluyen las visitas oficiales y la atención mediática.

Sin embargo, la fachada de \»El Rampeño\» oculta la cruda realidad del sistema de asistencia social en Cuba. Los testimonios de beneficiarios de otros SAF evidencian un panorama desolador: locales en pésimo estado constructivo, alimentos mal elaborados, arroz en mal estado, ensaladas deficientemente lavadas y una ausencia casi total de condimentos o proteínas. Numerosos usuarios han abandonado estos comedores debido a la inefable calidad de los productos, llegando incluso a destinar la ración estatal para alimentar a sus mascotas ante la imposibilidad de consumo humano.

Corrupción y desidia en la asistencia social

Esta enorme discrepancia entre la vitrina oficial y la cotidianidad es un síntoma más de la profunda crisis estructural que atraviesa la isla. Las autoridades de la isla son conscientes de las múltiples anomalías que aquejan al sistema, incluyendo la corrupción, el desvío de recursos y el mal manejo de los insumos. A pesar de los supuestos controles sistemáticos por parte de auditores, inspectores y gobiernos territoriales, la ineficiencia burocrática y la falta de rendición de cuentas han convertido a los SAF en un símbolo del abandono estatal hacia los sectores más desprotegidos de la población.

La inauguración de este comedor modelo responde más a una estrategia de propaganda del régimen de La Habana que a una solución integral para la inseguridad alimentaria que azota a los adultos mayores. Una vez que se desvanezca el impacto de la visita presidencial, es altamente probable que \»El Rampeño\» sucumba ante la misma escasez y deterioro que afecta a la red institucional estatal. Mientras tanto, la dictadura cubana continúa priorizando la imagen institucional frente a la urgencia de una ciudadanía que intenta sobrevivir ante el colapso total de los servicios básicos.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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