Una filtración de documentos internos confirma que el conglomerado militar GAESA acumula una fortuna superior a los 18.000 millones de dólares, una cifra que supera las reservas internacionales de países como Uruguay o Panamá, mientras el régimen de La Habana argumenta falta de liquidez para sostener los servicios básicos de la isla. Los registros, obtenidos por el diario The Miami Herald, exponen el control absoluto de las Fuerzas Armadas Revolucionarias sobre la economía nacional y la opacidad de sus finanzas.
Las 22 hojas de cálculo internas, fechadas en marzo y agosto de 2024, detallan balances, inventarios y estados de resultados de 25 empresas vinculadas al Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA). Bajo la dirección histórica de Raúl Castro y actualmente liderada en la figura pública por la brigadier general Ania Guillermina Lastres Morera, esta estructura funciona como un verdadero gobierno paralelo. El conglomerado monopoliza sectores estratégicos como el turismo, la banca, el comercio minorista y el envío de remesas, consolidando su poder económico en detrimento del bienestar ciudadano.
Los datos financieros son contundentes. Solo en el primer trimestre de 2024, GAESA generó 2.100 millones de dólares en beneficios netos, de los cuales la mitad correspondió a Cimex, su brazo comercial y bancario. El economista cubano Pavel Vidal, citado por el medio estadounidense, subrayó que esta es la primera vez que se puede evaluar con cifras reales el poder monopolístico de la cúpula militar. Vidal advierte que, mientras la economía doméstica se desploma, GAESA mantiene cuantiosas reservas en dólares, evidenciando una desconexión total entre la riqueza militar y la miseria pública.
Opacidad contable y evasión de auditorías
La concentración de riqueza en manos militares viene acompañada de una absoluta falta de transparencia. El gobierno cubano garantiza que GAESA no rinda cuentas ante ningún órgano de control estatal. Un ejemplo de esta impunidad fue la destitución de la Contralora General de la República, Gladys Bejerano, tras declarar públicamente que le era imposible auditar al conglomerado militar por estar fuera de su jurisdicción. Esta opacidad permite que el ejecutivo cubano maneje miles de millones sin rendir explicaciones sobre su destino o su impacto en la precaria economía nacional.
El fracaso del turismo y el desvío de recursos
La paradoja más evidente de la crisis estructural cubana se observa en el sector turístico. Mientras las autoridades de la isla justifican los apagones y la escasez de alimentos y medicinas por la supuesta falta de divisas, los documentos revelan que la empresa Gaviota perdió 5.800 millones de dólares entre marzo y agosto de 2024. Esta caída, derivada de inversiones en hoteles que permanecen vacíos, redujo sus activos de 8.500 millones a apenas 2.700 millones de dólares, con parte de esos fondos transferidos a RAFIN S.A., otra entidad financiera militar, sin explicación alguna sobre su paradero.
La exposición de estos datos confirma lo que economistas y opositores han denunciado durante décadas: la dictadura cubana ha priorizado el enriquecimiento de su cúpula castrense frente al colapso sistémico que sufre la población. Ante la magnitud de estas revelaciones, la presión de la comunidad internacional y la diáspora podría intensificarse para exigir mecanismos de rendición de cuentas. Sin embargo, mientras el poder militar mantenga el control absoluto de los recursos y la represión sobre la sociedad civil, la recuperación económica de Cuba y la mejora de las condiciones de vida de sus ciudadanos parecen una meta inalcanzable bajo el actual statu quo.