Miércoles, 22 de julio de 2026
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El abandono institucional empuja a los ancianos en Cuba a mendigar y comer de la basura

La crisis económica que atraviesa la isla ha convertido la vejez en una condena para miles de cubanos. Con pensiones que no superan los ocho dólares mensuales al cambio informal, un número creciente de personas mayores sobrevive en las calles de La Habana mendigando o recurriendo a los desperdicios para alimentarse, evidenciando el colapso del sistema de seguridad social impulsado por el régimen de La Habana.

La escena de adultos mayores durmiendo a la intemperie, en estado de abandono y visiblemente desnutridos, se ha normalizado en el paisaje urbano cubano. El detonante de esta tragedia social es la insuficiencia extrema de las pensiones de jubilación. La pensión mínima mensual establecida por las autoridades de la isla ronda los 4.000 pesos, una cifra que en el actual mercado interno apenas permite adquirir alimentos básicos para un par de días. Mientras la inflación galopante devora el poder adquisitivo, los ancianos que carecen del apoyo de familiares en el extranjero se enfrentan a la imposibilidad de costear ropa, medicinas o servicios básicos como la electricidad.

A la precariedad económica se suma el desplome del sistema de salud pública. Conseguir medicamentos para enfermedades crónicas o condiciones propias de la tercera edad se ha convertido en una odisea, obligando a muchos a recurrir al mercado negro, donde los precios resultan inalcanzables. El deterioro de los hospitales, que operan con escasez crítica de personal y recursos, genera un temor generalizado entre los enfermos. En este contexto de desesperanza, los suicidios entre personas de la tercera edad han incrementado, una realidad que la dictadura cubana omite sistemáticamente en sus medios oficiales, pero que se manifiesta trágicamente en comunidades de toda la isla.

Programas de asistencia social en ruinas

Las respuestas del gobierno cubano para mitigar esta crisis han resultado ineficaces. Los puntos del Sistema de Atención a la Familia (SAF), diseñados para ofrecer comidas a precios subsidiados, operan con menús deficientes, escasas porciones y nula presencia de proteínas. A esto se suma el cierre progresivo de hogares de ancianos y casas de abuelos en los últimos años, así como la eliminación de actividades recreativas y deportivas por falta de personal y recursos logísticos. La prioridad de los adultos mayores ha dejado de ser el esparcimiento para centrarse exclusivamente en la búsqueda diaria de sustento en calles y vertederos.

La situación obliga a hombres mayores de 65 años y mujeres mayores de 60 a continuar trabajando, frecuentemente en empleos como custodios, para poder subsistir. Este abandono sistemático refleja la incapacidad del ejecutivo cubano para proteger a los sectores más vulnerables y subraya la profunda crisis estructural que atraviesa el país. Ante la inacción estatal y la falta de libertades que permitan el desarrollo de iniciativas privadas de asistencia social robustas, la perspectiva para la tercera edad se perfila como una de las crisis humanitarias más silenciadas y devastadoras de la Cuba actual.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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