Miércoles, 22 de julio de 2026
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El canciller cubano acusa a Washington de demorar 100 millones en ayuda humanitaria para la isla

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, acusó este sábado al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, de retrasar la entrega de una ayuda humanitaria de 100 millones de dólares destinada a la población cubana, cuestionando la voluntad real de la administración estadounidense para hacer efectivos los fondos.

A través de un mensaje publicado en la red social X, el jefe de la diplomacia cubana sostuvo que el gobierno cubano no obstaculiza la recepción de asistencia internacional cuando esta no incluye condicionamientos políticos. La controversia se origina un mes después de que el Departamento de Estado anunciara su disposición a entregar 100 millones de dólares adicionales para asistencia directa, los cuales serían administrados por la Iglesia Católica y otras organizaciones independientes, marginando a las estructuras estatales.

Rodríguez argumentó que los envíos previos prometidos por Washington tras el paso del huracán Melissa por el oriente del país han sido excesivamente lentos. Citó que la primera donación, valorada en tres millones de dólares, tardó más de seis meses en concretarse, mientras que parte de los seis millones posteriores demoró cerca de cuatro meses. Asimismo, restó relevancia al nuevo monto al responsabilizar al embargo comercial estadounidense de las afectaciones económicas, argumentando que el cerco provoca pérdidas anuales superiores a los 5.000 millones de dólares.

Asistencia en medio del colapso estructural

La exigencia de celeridad por parte del régimen de La Habana ocurre en un escenario de profunda crisis económica y social que ha azotado a la isla. La escasez crónica de alimentos, medicamentos y combustible, sumada a la inflación galopante y el colapso del sistema eléctrico, ha empujado a millones de cubanos a la pobreza y a la emigración masiva. En este contexto, la ayuda humanitaria internacional se ha vuelto una válvula de escape vital para la población, aunque las autoridades de la isla tradicionalmente buscan mantener el control sobre la distribución de estos recursos para gestionar la narrativa interna y evitar el cuestionamiento a su propia gestión.

La propuesta de Washington establece explícitamente que la distribución de los 100 millones no debe quedar en manos del gobierno cubano. Esta condición busca garantizar que los recursos lleguen directamente a los ciudadanos más vulnerables. De hecho, parte de la asistencia estadounidense ya está fluyendo a través de canales independientes; la organización Cáritas Cuba confirmó recientemente la distribución de alimentos y artículos de higiene financiados con los tres millones de dólares iniciales, beneficiando a miles de familias afectadas por el huracán en las provincias orientales.

La disputa diplomática por la ayuda humanitaria evidencia la tensión bilateral y plantea un desafío inmediato para la población civil. Si la dictadura cubana insiste en condicionar la recepción de los fondos a su propio control administrativo, podría obstaculizar la llegada de un alivio económico urgente para millones de personas. Por su parte, la comunidad internacional observa cómo la crisis en la isla se profundiza, mientras el ejecutivo cubano prioriza la retórica política y la culpabilidad externa frente a las soluciones tangibles para el desabastecimiento que enfrenta la ciudadanía.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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