La Unión Eléctrica (UNE) pronostica que el 49,5% del territorio nacional sufrirá cortes de energía durante el horario de mayor consumo. La crisis, derivada de la incapacidad del gobierno cubano para mantener la infraestructura y garantizar el suministro de combustibles, mantiene a la isla en un estado de parálisis permanente.
La empresa estatal reconoció que el servicio estuvo interrumpido durante las 24 horas del sábado y que las afectaciones se extendieron durante toda la madrugada del domingo. La máxima desconexión del día anterior se registró a las 20:30 horas, con un déficit de 1.809 megavatios (MW). Para la jornada dominical, la disponibilidad de generación apenas alcanza los 1.650 MW frente a una demanda de 2.885 MW, lo que ya provocaba una afectación real de 1.250 MW desde las primeras horas de la mañana.
El oriente del país soporta hasta 20 horas sin electricidad
La situación se agravará en las próximas horas. Según las proyecciones de la UNE, en el pico nocturno la demanda alcanzará los 3.450 MW, mientras la generación disponible será de apenas 1.810 MW. Este desbalance generará un déficit de 1.640 MW y una afectación estimada de 1.710 MW, equivalente a casi el 50% del territorio nacional. Mientras que en las provincias orientales los cortes superan las 20 horas diarias, en La Habana los apagones alcanzan hasta 10 horas, evidenciando la ineficacia de las autoridades de la isla para garantizar un servicio básico y esencial.
Esta crisis energética, que se arrastra de manera aguda desde mediados de 2024, es el resultado directo de años de desinversión y mala gestión por parte del régimen de La Habana. El colapso obedece a averías constantes en centrales térmicas obsoletas, mantenimientos programados que no logran restablecer la capacidad operativa, escasez crónica de combustible y lubricantes, y la paralización de decenas de motores de generación distribuida. La falta de previsión y el control burocrático del ejecutivo cubano han convertido una situación de desabastecimiento en un colapso sistémico.
El deterioro del sistema eléctrico no solo paraliza la ya mermada actividad económica, sino que profundiza la crisis social que impulsa el masivo éxodo migratorio. Ante la incapacidad del gobierno para ofrecer soluciones estructurales, la ciudadanía se enfrenta a un escenario de incertidumbre total, donde la falta de electricidad agrava el desabastecimiento de alimentos por la pérdida de la cadena de frío y colapsa el ya frágil sistema de salud pública, augurando un periodo de creciente tensión social en la isla.