Miércoles, 22 de julio de 2026
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El dólar dicta la economía en Cuba: el régimen admite su incapacidad para frenar la inflación mientras los ciudadanos sobreviven en pesos

HOLGUÍN, Cuba. — La escalada del dólar y el euro en el mercado informal cubano, donde ya rozan los 500 y 530 pesos respectivamente, está asfixiando a la economía local y al sector privado. Mientras los comerciantes y transportistas se ven obligados a atar sus precios a la moneda extranjera para sostener sus negocios, las autoridades de la isla reconocen la falta de liquidez para intervenir en un mercado cambiario colapsado, dejando a la población atrapada entre salarios devaluados y un costo de vida inalcanzable.

La dinámica de supervivencia financiera se hace insostenible para el sector privado, que opera bajo el peso de una inflación importada. Elena, propietaria de un local gastronómico en Holguín que prefirió el anonimato por temor a represalias, explica que los incrementos del dólar impactan directamente el costo de insumos básicos como harina, aceite y queso. \»Me paso el día sacando cuentas y, al final, siento que trabajé casi gratis\», relata. La misma cadena de dependencia afecta al transporte, un sector vital donde los choferes deben adquirir repuestos, gomas y combustible en divisas en tiendas estatales o a través de importadores, lo que les obliga a ajustar al alza el precio del pasaje ante cualquier fluctuación cambiaria.

Para la ciudadanía, la fluctuación de la moneda extranjera determina el acceso a la alimentación básica. Marlenis Proenza, madre de familia, describe cómo un pomo de aceite puede superar los 1.000 pesos y una caja de pollo alcanzar los 15.600 pesos cuando el dólar se dispara. A esta precariedad se suma una asimetría denunciada por consumidores como Roberto Hernández, quien señala que los precios se ajustan de inmediato cuando la divisa sube, pero rara vez disminuyen cuando esta baja, una inercia que castiga el ya mermado poder adquisitivo de los hogares cubanos.

La responsabilidad del Estado en el colapso cambiario

La frustración ciudadana apunta directamente a la ineficiencia del gobierno cubano para generar oferta y estabilizar la economía. La holguinera Alina Pérez argumenta que culpar a las mipymes es desviar la atención de la raíz del problema: la incapacidad estatal para producir. \»Si el Gobierno quisiera bajar los precios, llenaba las tiendas de comida en moneda nacional y se acababa el abuso. Pero no, prefieren topar precios y mandar inspectores, que lo único que hace es que los vendedores escondan la mercancía\», afirma. Esta contradicción de un sistema que paga salarios en una moneda devaluada pero comercializa sus productos en divisas inaccesibles es señalada por muchos como el principal incentivo para la ilegalidad y el mercado negro.

Ante la evidencia del colapso, el régimen de La Habana ha tenido que admitir sus propias limitaciones. Ian Pedro Carbonell, director de Políticas Macroeconómicas del Banco Central de Cuba, reconoció recientemente la complejidad de regular una economía sin un mercado cambiario que refleje la realidad, citando la disminución del Producto Interno Bruto, las exportaciones y un alto nivel de dolarización forzosa. Esta falta de liquidez estatal augura un escenario donde la dictadura cubana continuará aplicando medidas arbitrarias sin control democrático sobre la economía, profundizando la brecha entre una moneda nacional sin valor y una dolarización de facto que margina a la mayoría de la población y consolida la pobreza material en la isla.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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