Jueves, 23 de julio de 2026
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El exilio cubano en Boston conmemora el Grito de Yara y reafirma su compromiso con la democracia en la isla

Más de un centenar de cubanos radicados en Estados Unidos se congregaron frente al Ayuntamiento de Boston para celebrar el tradicional izamiento de la bandera, un acto que conmemora el 157 aniversario del Grito de Yara y que sirve como recordatorio de la lucha histórica por las libertades en la isla frente al régimen de La Habana.

Organizado por el Movimiento Bandera Cubana y liderado por Regla González, el evento contó con el respaldo institucional de las autoridades locales de Boston. Durante la ceremonia, que se celebra de manera ininterrumpida desde hace más de tres décadas, se rindió homenaje a figuras clave de la disidencia y el exilio. Entre los reconocidos destacaron Orlando Gutiérrez Boronat, secretario de la Asamblea de la Resistencia Cubana; José Tomeu, veterano de la Brigada de Asalto 2506; el rapero Jorgito Kamankola; y la abogada y líder cívica Giselle M. Rodríguez.

En su intervención, Gutiérrez Boronat enfatizó la profunda conexión de la diáspora con su patria de origen, señalando que el arraigo cultural y espiritual trasciende las fronteras físicas. Asimismo, trazó una línea divisoria en la memoria histórica nacional al contrastar el legado independentista del 10 de octubre de 1868 con la violencia asociada al 26 de julio de 1953, fecha que marcó el inicio del proceso que derivó en la actual dictadura cubana. \»Bajo la bandera del 10 de octubre, Cuba floreció. Bajo la bandera llena de sangre del 26 de julio de 1953, Cuba se está hundiendo en el mar\», manifestó el activista.

Resistencia cultural frente al colapso sistémico de la isla

Este tipo de conmemoraciones adquieren una relevancia singular en el contexto actual, marcado por el mayor éxodo migratorio de la historia reciente de Cuba. El colapso económico, la inflación galopante, el desabastecimiento crónico y la constante represión social ejercida por la dictadura han forzado a cientos de miles de ciudadanos a abandonar el país. En este escenario de crisis estructural, la diáspora se ha convertido no solo en un refugio para los perseguidos políticos, sino en el principal valedor de la identidad nacional y las aspiraciones democráticas que el gobierno cubano ha silenciado durante más de seis décadas.

La jornada, que incluyó la interpretación de los himnos de ambos países y una recepción oficial en el interior del Ayuntamiento, concluyó como un fuerte mensaje de resistencia cívica. El izamiento de la bandera en suelo estadounidense representa no solo un ejercicio de memoria histórica, sino una exigencia ininterrumpida para que la comunidad internacional no normalice la violación sistemática de los derechos humanos en Cuba. Ante el silencio forzado dentro de la isla, el exilio mantiene viva la llama del Grito de Yara, proyectando hacia el futuro la necesidad de una transición hacia la democracia y el estado de derecho.

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Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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