Domingo, 20 de septiembre de 2026
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Derechos humanos

El medio independiente «La Hora de Cuba» recibe el premio internacional Civil Rights Defenders por su resistencia frente a la represión

El medio independiente «La Hora de Cuba» recibe el premio internacional Civil Rights Defenders por su resistencia frente a la represión

La organización sueca Civil Rights Defenders otorgó su premio anual de 2026 al medio independiente «La Hora de Cuba», compartido con la publicación georgiana «Netgazeti», en reconocimiento a su labor ininterrumpida en uno de los entornos mediáticos más hostiles del mundo. El galardón, que será entregado en Estocolmo, destaca la defensa de la libertad de prensa en contextos autoritarios, aunque su director, Henry Constantín, no podrá asistir a la ceremonia debido a la prohibición de salida del país impuesta por las autoridades cubanas desde hace más de siete años.

El reconocimiento internacional coloca a «La Hora de Cuba», proyecto fundado y dirigido desde la provincia de Camagüey, como el primer medio de comunicación de las Américas en recibir este galardón. Hasta ahora, el antecedente regional más cercano era la ONG venezolana Foro Penal, premiada en 2023 por su labor de monitoreo de presos políticos y defensa legal. La organización sueca subrayó que ambos medios galardonados este año operan en naciones donde el poder responde al escrutinio público con amenazas, acoso sistemático y condenas de prisión, pero que, sin embargo, mantienen su labor informativa frente a la adversidad.

La ceremonia de entrega está prevista para el 18 de mayo de 2026 en la capital sueca. Sin embargo, la ironía de la situación cubana se hace evidente en la figura de su director. Henry Constantín fue formalmente invitado a recibir el premio en Europa, pero se ve imposibilitado de viajar. El régimen de La Habana le prohíbe salir del territorio nacional desde 2019, una medida de control y castigo que la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) ha documentado y denunciado reiteradamente. Constantín ha rechazado el exilio como única vía para eludir esta sanción, optando por permanecer en la isla y continuar su trabajo periodístico a pesar del asedio.

En declaraciones difundidas tras el anuncio del premio, el periodista camagüeyano ofreció una perspectiva cruda sobre el costo de ejercer el periodismo en Cuba. «La Hora de Cuba ha recibido muchos ‘premios’ antes que este: más de 40 arrestos, cientos de citaciones policiales e interrogatorios, miles de amenazas, varias campañas de difamación, unas cuantas prohibiciones de salir de Cuba durante años, vigilancia continua, vandalismo contra mi casa, violencia física, acusaciones policiales», enumeró Constantín. Para él, a diferencia de los hostigamientos del Estado, este reconocimiento internacional no busca callar, aislar o forzar la emigración de los reporteros, sino que fortalece su misión de compartir información «desde muy dentro del país».

La organización Civil Rights Defenders fundamentó su decisión señalando que el periodismo independiente en la isla está, en la práctica, criminalizado. El ejecutivo cubano no tolera la existencia de medios ajenos a su aparato de propaganda, lo que convierte la labor informativa en un acto de desafío permanente. Constantín resumió esta dinámica ante la organización sueca con una frase que resuena en el gremio: «Esto no es un trabajo en el verdadero sentido de la palabra, sino más bien un ejercicio de supervivencia». El medio se ha dedicado a documentar detenciones arbitrarias, juicios amañados por motivos políticos y las múltiples formas de represión cotidiana que la prensa oficialista omite sistemáticamente.

La vicedirectora de «La Hora de Cuba», Iris Mariño, también pronunció sus palabras ante este reconocimiento, enfatizando el impacto personal y colectivo del galardón frente al aparato represor. «Este premio sobre todas las cosas para mí significa que el miedo no puede ser un obstáculo en tu vida. Vivir en dictadura y haber sido sometida por el aparato represor a disímiles actos de violencia psicológica, verbal y hasta física, no ha sido el factor que determine mi cotidianidad», afirmó Mariño. Su testimonio refleja la realidad de cientos de comunicadores y activistas que enfrentan la persecución del Departamento de Seguridad del Estado, cuya estrategia se basa en el desgaste emocional y el aislamiento.

Una década de periodismo bajo asedio

Fundado hace más de una década, «La Hora de Cuba» ha consolidado una red de corresponsales en el interior del país que ha cubierto los episodios sociales más críticos de los últimos años. Su equipo fue fundamental en el registro de la protesta de artistas e intelectuales del 27 de noviembre de 2020, así como en las manifestaciones populares del 11 de julio de 2021, especialmente en Camagüey, donde la represión fue particularmente violenta. Asimismo, han documentado las protestas espontáneas surgidas a raíz de los apagones prolongados que colapsan el ya frágil sistema electroenergético nacional. Durante estas coberturas, varios de sus colaboradores fueron detenidos y sus equipos de trabajo confiscados.

El propio medio lleva un registro minucioso del acoso estatal: más de 30 detenciones de sus periodistas, casi un centenar de citaciones a colaboradores, familiares y contactos, además de allanamientos, registros domiciliarios y decomiso de material de trabajo. Esta metodología de presión constante es una práctica habitual de la dictadura cubana para sofocar cualquier iniciativa ciudadana que escape a su control. La expulsión de Constantín de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas es otro ejemplo de cómo el sistema institucional se utiliza para marginar y castigar a quienes disienten o simplemente buscan informar con veracidad.

El contexto de criminalización de la prensa en la isla

El galardón a «La Hora de Cuba» se enmarca en un deterioro acelerado de la libertad de prensa a nivel global, pero con características muy particulares en el caso cubano. Según el informe Democracy Report 2026 de V-Dem, citado por Civil Rights Defenders, la censura mediática es la táctica más común entre los gobiernos en proceso de autocratización. En este escenario, el régimen de La Habana ha perfeccionado su maquinaria censora, especialmente tras las protestas de julio de 2021, cuando el Estado desató una ola de detenciones masivas y cortes de internet para impedir la circulación de imágenes de la represión.

Organizaciones internacionales de monitoreo coinciden en su diagnóstico sobre la situación en la isla. Reporteros Sin Fronteras (RSF) sostiene que Cuba es el peor país de América Latina para el ejercicio del periodismo. La entidad ha alertado que, desde 2021, el breve espacio abierto por los medios digitales independientes se ha ido cerrando gradualmente, paralelo a la intensificación de la represión, la regulación migratoria y las amenazas de prisión contra los comunicadores. Por su parte, Freedom House describe a Cuba como un Estado de partido único que prohíbe el pluralismo político, veta la creación de medios independientes, reprime la disidencia y restringe severamente las libertades civiles básicas.

La crisis estructural que atraviesa el país —caracterizada por una inflación galopante, desabastecimiento crónico, colapso de los servicios públicos y un éxodo migratorio sin precedentes— ha aumentado la necesidad de un periodismo que refleje la verdadera realidad social. Sin embargo, el gobierno cubano responde a esta demanda informativa con un endurecimiento punitivo. Al negar el reconocimiento legal a los medios independientes, las autoridades obligan a los periodistas a operar en la clandestinidad, exponiéndolos a acusaciones de delitos comunes o supuestas violaciones del Decreto 370, una normativa que penaliza la circulación de información que el Estado considere «contraria a la revolución».

Implicaciones y mirada a futuro

El premio de Civil Rights Defenders, que desde 2013 ha reconocido a defensores de derechos humanos en riesgo —como el activista bielorruso Ales Bialiatski en 2014 o la ucraniana Mariia Sulialina en 2024—, trasciende el ámbito meramente periodístico. Se convierte en un escudo diplomático y de visibilidad internacional para un equipo de comunicadores que subsiste bajo la amenaza constante de la cárcel. La comunidad internacional, a través de estos gestos, envía un mensaje a la cúpula de poder en La Habana: el cerco informativo no es hermético y la represión contra los reporteros independientes está siendo monitoreada y documentada fuera de las fronteras de la isla.

Para la ciudadanía cubana, el reconocimiento a «La Hora de Cuba» representa una validación de su propia voz. Mientras el aparato estatal insiste en silenciar las críticas y ocultar la magnitud de la crisis nacional, la persistencia de medios como este demuestra que el control absoluto de la narrativa es cada vez más una quimera del pasado. El desafío a futuro radicará en sostener esta labor de supervivencia informativa en un entorno donde la dictadura cubana no muestra signos de flexibilizar su puño de hierro contra quienes se atreven a ejercer el periodismo fuera de los márgenes del Estado.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
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Equipo Editorial Reporte Cuba Ya

Equipo editorial de Reporte Cuba Ya, medio digital independiente especializado en noticias de Cuba. Cubrimos politica, derechos humanos, economia, feminicidios, presos politicos, oposicion y la crisis humanitaria en la isla. Nuestro compromiso es la veracidad, la independencia editorial y el rigor periodistico.

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