El Ministerio de Salud Pública (MINSAP) ha restado importancia a la grave transmisión de dengue en Cuba, asegurando que la situación no es \»nada del otro mundo\», pese a la confirmación de al menos cinco pacientes en estado crítico y la presunta muerte de un menor de ocho años por dengue hemorrágico en Granma. Las autoridades sanitarias enfrentan una creciente indignación ciudadana por el colapso de los servicios de saneamiento que propician la propagación del virus en medio de la temporada estival.
El director nacional de Epidemiología, Francisco Durán, reconoció la existencia de focos activos de transmisión en 11 provincias, 20 municipios y 24 áreas de salud, con una presencia generalizada del mosquito Aedes aegypti. Pinar del Río y Santiago de Cuba figuran como las regiones de mayor infestación. A pesar de estos indicadores, el funcionario afirmó que los cuadros clínicos \»en su mayoría no son agresivos\» y que los casos críticos \»no presentan complicaciones con peligro para la vida\», omitiendo detalles sobre protocolos de contención o campañas efectivas de fumigación.
La indolencia institucional contrasta con la tragedia en el municipio de Manzanillo, Granma, donde falleció el niño de ocho años Jorge Daniel Varela Veliz tras apenas tres días de fiebre, presuntamente a causa de dengue hemorrágico. Su madre, la artista Yaquelín Veliz, denunció en redes sociales que frente a su vivienda se acumulaba un basurero que las autoridades solo retiraron \»cuando ya no había nada que hacer\». El MINSAP ha silenciado oficialmente este deceso, evidenciando la política de opacidad de la dictadura cubana ante las fallas en la salud pública y la falta de prevención que cuesta vidas.
Colapso sanitario y proliferación de vectores
El panorama epidemiológico se complica por la confluencia de factores estructurales y estacionales. El verano cubano, caracterizado por intensas lluvias y altas temperaturas, se suma al deterioro del sistema de recolección de desechos y saneamiento en toda la isla. En Pinar del Río, por ejemplo, la transmisión activa de dengue coexiste con brotes de influenza y hepatitis A. A esto se añade la circulación simultánea del virus Oropouche, otro arbovirus que ha reportado casos en diversas provincias, saturando aún más un sistema de salud en crisis.
La minimización de la emergencia sanitaria por parte del gobierno cubano no solo expone la vulnerabilidad de la población, especialmente niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas, sino que refleja la incapacidad del Estado para garantizar condiciones básicas de higiene. Mientras el régimen prioriza el control de la narrativa institucional sobre la vida humana, la ciudadanía enfrenta el riesgo de un colapso epidemiológico mayor, profundizando el descontento social y la desconfianza hacia las autoridades de la isla ante la evidente negligencia en la atención médica.