La Empresa Integral de Servicios Automotores (EISA) de Cuba y la firma rusa ECHO-Export SRL concretaron la entrega del primer grupo de automóviles todoterreno UAZ Patriot ensamblados en territorio nacional a partir de kits de piezas. El anuncio fue realizado por la Embajada de Rusia en La Habana, aunque las autoridades de la isla omitieron especificar a qué entidades estatales serán asignados estos vehículos, en un contexto de profundo deterioro del sistema de transporte público.
El proyecto de ensamblaje, que inició su producción a gran escala en el mes de abril durante la visita del vicepresidente del Gobierno ruso, Dmitri Chernyshenko, tiene como meta alcanzar una capacidad productiva de 500 unidades anuales. Según destacaron funcionarios del ejecutivo cubano en medios estatales, los vehículos han sido adaptados a las condiciones climáticas y viales de la isla. Sin embargo, la opacidad sobre el destinatario final de esta flota levanta suspicacias en una población que sufre a diario el colapso de la movilidad.
El convenio bilateral contempla dos fases iniciales. La primera se centra en los modelos Patriot y Pickup, mientras que la segunda fase proyecta el ensamblaje de vehículos de carga ligera de la marca Profi. Además, el acuerdo incluye la restauración de la flota histórica de UAZ que circula en el país desde hace décadas, como el clásico modelo 452, conocido popularmente como \»guasabita\», el cual será reacondicionado para funciones de ambulancia y traslado de medicamentos a zonas de difícil acceso.
Una respuesta tardía a la crisis estructural del transporte
La implementación de esta línea de ensamblaje se presenta como un intento del gobierno cubano por sustituir importaciones y mitigar el desplome del sector automotor. No obstante, la realidad de las calles cubanas refleja una crisis sistémica más profunda, marcada por la escasez crónica de combustible, la inflación galopante y la falta de repuestos. La propia directiva de EISA reconoció que la carencia de carros fúnebres es \»uno de los principales problemas asociados al sector\», un indicador elocuente del grado de abandono en que se encuentran los servicios básicos en la isla.
Para la ciudadanía, el impacto de este proyecto ruso en la vida cotidiana parece limitado, dado que la mayoría de estos vehículos estarán destinados a la burocracia estatal, el sector salud o empresas de servicios controladas por el régimen de La Habana. Mientras la dictadura cubana estrecha sus lazos comerciales con Moscú para mantener una infraestructura estatal mínimamente funcional, los cubanos continúan enfrentando el desabastecimiento y la ausencia de soluciones reales para sus necesidades de transporte más elementales.