El empresario estadounidense Vic Mellor, veterano del Cuerpo de Marines y aspirante republicano al Congreso por Rhode Island, afirmó haber mantenido extensas conversaciones en La Habana con Raúl Guillermo Rodríguez Castro —nieto del general Raúl Castro y jefe de su seguridad personal—, en un viaje que describió como estrictamente empresarial pero que ocurre en medio de crecientes tensiones diplomáticas entre Washington y el régimen cubano.
Las declaraciones, recogidas por la agencia AFP, detallan que Mellor viajó a la isla con el propósito de explorar oportunidades comerciales y posibles alianzas empresariales. Según su relato, Rodríguez Castro —conocido por el alias \»El Cangrejo\»— habría expresado una visión favorable a una mayor apertura económica y a una cooperación más estrecha con Estados Unidos como vía para el desarrollo de Cuba. \»Raúl entiende que los negocios son el camino a seguir y que la cooperación con Estados Unidos es clave para la prosperidad de Cuba\», aseguró el empresario.
Mellor insistió en que su visita no tuvo carácter político ni diplomático. \»Estoy aquí por negocios, no soy diplomático\», declaró, al tiempo que señaló que la forma en que las autoridades de la isla gestionen sus relaciones internacionales corresponde exclusivamente al gobierno cubano. El aspirante republicano, quien afirmó administrar alrededor de una decena de compañías en los sectores médico y de medios en Estados Unidos, defendió la construcción de vínculos económicos como herramienta para generar desarrollo en ambos países y sostuvo que su estado, Rhode Island, cuenta con capacidad industrial y logística que podría aprovecharse en un eventual escenario de apertura comercial.
Una figura sin cargo oficial pero con presunta influencia
La agencia AFP señaló que no fue posible confirmar de manera independiente el encuentro con el entorno de Rodríguez Castro. El nieto del exgobernante no ocupa cargos formales dentro del régimen de La Habana, pero ha sido mencionado en diversas publicaciones estadounidenses como una figura con influencia en los contactos bilaterales. Mellor aseguró además que \»El Cangrejo\» mantiene comunicación con autoridades estadounidenses y comparte la idea de que la inversión privada puede desempeñar un papel decisivo en el futuro económico de la isla.
El viaje de Mellor y sus declaraciones adquieren particular relevancia en un contexto de renovadas tensiones entre Washington y La Habana, marcado por el endurecimiento de las sanciones estadounidenses y por la reciente acusación presentada en una corte federal contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996. El exgobernante enfrenta cuatro cargos de asesinato, dos de destrucción de aeronaves y uno de conspiración para asesinar ciudadanos estadounidenses, en una de las acciones legales más significativas contra la dirigencia cubana en décadas.
Apertura económica sin reformas estructurales
Las afirmaciones de Mellor sobre una supuesta disposición aperturista dentro del círculo más cercano al poder contrastan con la realidad que atraviesa la isla. La economía cubana atraviesa uno de sus peores momentos en décadas, con una inflación descontrolada, colapso del sistema eléctrico, desabastecimiento generalizado y una de las mayores olas migratorias de su historia. El gobierno cubano ha implementado medidas económicas limitadas que no han logrado revertir la crisis estructural ni mejorar las condiciones de vida de la población.
La eventual normalización comercial que Mellor visualiza como beneficiosa para empresas y trabajadores de Rhode Island choca con la ausencia de garantías jurídicas, transparencia y libertades económicas reales en Cuba, donde el Estado mantiene el control monopólico sobre los sectores estratégicos. La comunidad internacional y los sectores exiliados han alertado reiteradamente que cualquier acercamiento empresarial que ignore la falta de derechos civiles y políticos en la isla corre el riesgo de fortalecer a las estructuras de poder sin traducirse en mejoras tangibles para la ciudadanía. Mientras tanto, la dictadura cubana continúa enfrentando presiones legales y diplomáticas crecientes que podrían redefinir el panorama bilateral en los próximos meses.