El gobierno de Estados Unidos retiró las visas al ministro de Finanzas de Granada, Dennis Cornwall, y a su exesposa, en respuesta a su implicación en el programa de misiones médicas impulsado por la dictadura cubana. La medida, que también afecta a funcionarios de Brasil y exmiembros de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), busca penalizar la complicidad con un modelo que Washington considera explotación laboral.
Según informó el medio local The New Today, Cornwall es el primer funcionario granadino sancionado por Washington en el marco de estas restricciones. El titular, quien se formó en la isla durante la década de 1980, había declarado públicamente su disposición a renunciar a sus permisos de viaje a EE. UU. para defender a La Habana frente a las críticas internacionales. La sanción le impide asistir a las reuniones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial correspondientes a su cargo. Informes periodísticos detallan que Granada paga directamente al régimen cubano el 65% de los salarios en dólares del personal sanitario, mientras que los profesionales apenas reciben el 35% restante en sus cuentas.
El régimen de La Habana defiende la \»cooperación\» mientras expertos denuncian esclavitud moderna
El canciller del gobierno cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, calificó la decisión estadounidense como una política de \»imposición y agresión\» y aseguró que las autoridades de la isla continuarán enviando brigadas sanitarias al exterior. Sin embargo, la postura de La Habana contrasta con las evidencias presentadas por organizaciones de derechos humanos. La directora del Centro de Información Legal Cubalex, Laritza Diversent, sostiene que las condiciones impuestas a los médicos en misiones internacionales encajan plenamente en la definición de esclavitud moderna según los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La jurista explica que la vulnerabilidad extrema del personal de salud en Cuba es utilizada como herramienta de coerción. \»Cuando amenazas a alguien con regresarlo a un lugar donde hay 72 horas de apagón, donde la gente no tiene comida ni dinero para medicinas, estás abusando de tu poder\», señaló Diversent. Esta dinámica es reflejo del colapso estructural de la isla, donde la crisis económica, los cortes de energía y el desabastecimiento generalizado son utilizados de facto por la dictadura cubana para garantizar el sometimiento de los profesionales y la captación de divisas en el extranjero.
La escalada de sanciones de Washington envía una señal clara a los gobiernos y organismos internacionales que mantienen convenios con el ejecutivo cubano bajo estas condiciones. La presión diplomática podría obligar a una revisión de los contratos bilaterales en países de África y el Caribe, limitando una de las principales fuentes de ingresos del régimen, mientras la comunidad internacional avanza en el reconocimiento jurídico de estas prácticas como trata de personas y trabajo forzado.