Varias estudiantes de la Universidad Central \»Marta Abreu\» de Las Villas (UCLV) en Santa Clara denunciaron el robo de sus pertenencias en una residencia estudiantil, un hecho ocurrido hace casi un mes y que hasta la fecha no ha sido resuelto por las autoridades. A pesar de contar con imágenes claras del delincuente, la inacción policial refleja el profundo colapso de la seguridad ciudadana en la isla.
El suceso ocurrió en la madrugada del pasado 19 de enero en el edificio conocido como \»El 900\», específicamente en el ala C. Mientras las jóvenes dormían, un individuo ingresó por la escalera del ala B, accediendo a dos habitaciones en los pisos cuarto y quinto. El ladrón sustrajo tres computadoras portátiles, documentos de valor, dispositivos electrónicos, dinero y prendas de vestir. La denuncia fue visibilizada a través de redes sociales por el activista Guillermo Rodríguez Sánchez, ante la total falta de respuesta institucional.
Las cámaras de seguridad del recinto captaron con nitidez el rostro del delincuente, quien subió y bajó al menos cinco veces para extraer los objetos, actuando con total descaro frente a las estudiantes dormidas. La gravedad del hecho se agrava por la negligencia del personal de vigilancia. Según relataron las víctimas, los trabajadores encargados de velar por el acceso nocturno se encontraban durmiendo, permitiendo que el individuo operara sin obstáculos a pesar de que los demás puntos de entrada estaban cerrados con candado.
Inacción oficial y aumento de la inseguridad
Aunque el caso fue notificado de inmediato a las autoridades y se entregaron fotografías del autor, la Policía no ha emitido respuesta alguna. Esta omisión ocurre incluso después de que se reportara otro robo con similares características hace dos semanas en la misma instalación. El régimen de La Habana mantiene un control estricto y represivo sobre la población civil, pero demuestra una incapacidad manifiesta para garantizar la seguridad ciudadana básica. El colapso institucional y la profunda crisis económica han propiciado un aumento alarmante de la delincuencia en Santa Clara, donde se sospecha que pandillas de los barrios aledaños operan con total impunidad ante la pasividad del Estado.
La percepción de abandono entre el alumnado es generalizada. Otras estudiantes han señalado que en las inmediaciones de la universidad, frente a un puesto de venta nocturno, se reúnen individuos que generan un ambiente hostil, sin que los guardias de turno intervengan. \»Los estudiantes somos los que vivimos con miedo constante de que puedan hacer lo mismo en otros edificios\», lamentó una de las afectadas. Esta situación evidencia cómo la dictadura cubana prioriza el control político y la persecución sobre la protección de la vida y el patrimonio de los ciudadanos, dejando a la población —en este caso a jóvenes universitarias— expuesta a la violencia y al desamparo total.