Un grupo de organizaciones y figuras del exilio cubano remitió una carta al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en la que le exigen coherencia política frente a su respaldo a Ucrania y su relación con el régimen de La Habana, señalado como un aliado clave de Vladimir Putin en la actual guerra.
La misiva, entregada horas antes de la reunión mantenida entre Sánchez y el mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, en Madrid, cuenta con la firma de académicos, diplomáticos y activistas de reconocido prestigio. Entre ellos destacan Manuel Iglesias y Guillermo Marmol, del Center for a Free Cuba; el profesor de Yale Carlos Eire; Orlando Gutiérrez Boronat, de la Asamblea de la Resistencia Cubana, y Sylvia G. Iriondo, presidenta de M.A.R. por Cuba. Los firmantes reconocen el apoyo militar y financiero de España a Kiev, pero reprochan que, en paralelo, el ejecutivo español haya reforzado sus lazos con quienes respaldan la invasión rusa.
En el documento, se detalla cómo la dictadura cubana ha operado como un pilar fundamental para Moscú en los ámbitos diplomático, propagandístico, de inteligencia y militar. La carta expone que los ciudadanos de la isla conforman el contingente extranjero más numeroso combatiendo para el ejército ruso. Según informes citados, se estima que al menos 7.000 cubanos han sido incorporados a las filas, aunque fuentes ucranianas elevan esa cifra hasta 20.000 reclutas. Las bajas oscilan entre 200 y 300 efectivos, con una edad media de 35 años y una esperanza de vida en el frente de apenas 140 días tras firmar sus contratos.
Complicidad financiera y contradicción diplomática
Funcionarios ucranianos como Vladyslav Vlasyuk y el parlamentario Oleksandr Merezhko han confirmado la existencia de redes de captación que operan con impunidad, retención forzosa e impagos, integrando a Cuba en lo que describen como un \»eje del mal\» de regímenes autoritarios. El embajador de Ucrania ante la ONU, Andrii Melnyk, ha sido tajante al afirmar que este reclutamiento masivo no es obra de individuos aislados, sino una práctica sistemática que cuenta con el conocimiento y la tolerancia de las autoridades de la isla.
Frente a este panorama, las organizaciones del exilio critican severamente que España haya mantenido las ayudas del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación con Cuba, e incluso haya aprobado un programa para la conversión de 375 millones de euros de la deuda cubana. Esta contradicción evidencia cómo el colapso económico y la crisis migratoria en la isla se ven alimentados por la complicidad internacional, financiando a un régimen que, a su vez, exporta su miseria humana al conflicto bélico europeo.
En sus conclusiones, los activistas urgen al Gobierno español a aprovechar el encuentro con Zelenski para endurecer su postura frente a La Habana. La exigencia principal es que Madrid condicione cualquier tipo de cooperación o alivio financiero al respeto de los derechos humanos y al cese del apoyo cubano a la maquinaria de guerra rusa, evitando así ser cómplice de una política que agrava tanto la represión interna como el conflicto internacional.