Una joven identificada como Elienay Estrada Trejo desmintió este fin de semana las versiones distorsionadas que circulaban en redes sociales y confirmó que su padre y su tío fueron víctimas de un asalto a mano armada en el municipio de Santo Domingo, Villa Clara. El suceso, ocurrido en la noche del pasado 14 de enero, refleja el alarmante aumento de la inseguridad ciudadana que padecen los cubanos ante la pasividad de las autoridades.
En un video publicado en su perfil de Facebook, Estrada Trejo detalló que los hechos tuvieron lugar alrededor de las diez de la noche, frente a la vivienda de su abuela, situada frente a la \»Casa de los Combatientes\». Las víctimas regresaban de Santa Clara en un auto de alquiler, tras realizar varios viajes para trasladar medicamentos y acompañantes para un familiar ingresado en un centro de salud de la capital provincial.
La joven precisó que, al descender del vehículo, dos individuos que los seguían en otro automóvil se bajaron y los encañonaron con una pistola. Los asaltantes dispararon al aire para disuadir cualquier intervención de terceros. Contrario a los rumores iniciales que hablaban del robo de equipajes de una mujer, los delincuentes sustrajeron una manilla de oro a uno de los hombres y se dieron a la fuga en el auto rentado, el cual contenía documentos personales vitales como pasaportes, licencias y residencias.
Inseguridad y crisis sistémica en la isla
El incidente no es un caso aislado, sino un síntoma más del profundo deterioro social y económico que atraviesa Cuba bajo el régimen de La Habana. La hiperinflación, el desabastecimiento crónico y el colapso de los servicios públicos han generado un caldo de cultivo para la delincuencia. Ante la imposibilidad de resolver sus necesidades básicas, muchos ciudadanos se enfrentan diariamente a la violencia callejera, mientras la infraestructura policial muestra una alarmante ineficacia para proteger a la población.
En sus comentarios sobre la publicación, Estrada Trejo admitió que los responsables del asalto continúan prófugos y manifestó su escepticismo respecto a que sean capturados. Esta percepción de impunidad evidencia el fracaso institucional de la dictadura cubana, que prioriza el control político y la represión ideológica sobre la seguridad y el bienestar de los ciudadanos.
Ante la ausencia de canales oficiales efectivos y la desconfianza en el sistema judicial, la población se ve obligada a recurrir a las redes sociales para alertar y protegerse. Este fenómeno subraya el grado de indefensión en el que vive la ciudadanía, donde el miedo a la delincuencia común se suma a la falta de libertades y al agobio de una crisis estructural que el ejecutivo cubano se muestra incapaz de resolver.