Adys Lastres Morera, hermana de la general Ania Guillermina Lastres Morera —actual mandamás del conglomerado militar GAESA—, reside en Florida y figura como directiva de firmas de inversión inmobiliaria en Estados Unidos. El caso evidencia, una vez más, la doble moral de la cúpula militar cubana, que acumula patrimonio en el exterior mientras la población de la isla enfrenta un colapso económico y un severo desabastecimiento.
Según registros corporativos del estado de la Florida, Lastres Morera funge como agente registrado y gerente de Remas Investments LLC, entidad dedicada al sector inmobiliario. Su nombre también aparece vinculado a Santa Elena Investments LLC, una empresa con sede en Boca Ratón registrada a nombre de Vicente Zamora. La llegada de la familiar de la alta jerarquía militar a territorio estadounidense ocurrió en enero de 2023, tras ser reclamada por su hijo, Ernesto Carvajal Lastres, ciudadano estadounidense.
El parentesco de Lastres Morera la conecta directamente con el núcleo financiero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. GAESA, ahora bajo el mando de su hermana tras el fallecimiento de Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, controla sectores estratégicos como el turismo, la banca, el comercio exterior y las remesas, con un capital líquido estimado por investigaciones independientes en más de 18.000 millones de dólares. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha sancionado a este grupo empresarial por considerarlo una estructura que financia directamente el aparato militar y de seguridad del gobierno cubano.
Privilegios de la élite frente al exilio y la represión
Antes de establecerse en Estados Unidos, Adys Lastres Morera administraba un lucrativo negocio de alquileres turísticos en La Habana, incluyendo propiedades de lujo como \»Casa Presidente\» y \»Casa Verde Habana\», ofertadas a través de plataformas como Airbnb. Durante su estancia en la isla, se mostró como una ferviente simpatizante del sistema político y participó en actividades con grupos extranjeros de solidaridad con el régimen de La Habana. Sin embargo, tras su llegada a suelo norteamericano, eliminó sus perfiles en redes sociales para reducir su exposición pública, en un patrón habitual entre los familiares de la dictadura cubana que buscan refugio y enriquecimiento en el sistema capitalista.
Investigaciones periodísticas han señalado además que la red familiar se extiende por la región, con viajes recientes de Lastres Morera a Cuba, Panamá, El Salvador y España. En Panamá reside su sobrina, Any Rodríguez Lastres —hija de la general Ania Guillermina—, quien ha desarrollado su carrera profesional en el sector portuario y logístico. Este entramado transnacional plantea serios interrogantes sobre la eficacia de las políticas de sanciones y la vigilancia sobre los flujos financieros de la élite. Mientras las autoridades de la isla mantienen un férreo control sobre la ciudadanía común y desatan la represión contra cualquier disidencia, los privilegios de la casta militar saltan los controles internacionales, exponiendo la hipocresía estructural del poder en Cuba.