El reconocido actor Luis Alberto García alertó este miércoles sobre el alarmante incremento de la violencia y la criminalidad en Cuba, cuestionando directamente la labor de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y el Ministerio del Interior (MININT). En un mensaje publicado en sus redes sociales, el artista señaló que el régimen de La Habana prioriza la persecución de disidentes sobre la protección de la ciudadanía ante el avance de la delincuencia común.
Bajo el título \»¿Dónde está Bukele?\», en clara alusión a las políticas de seguridad implementadas por el presidente salvadoreño contra las pandillas, García advirtió sobre el deterioro de la seguridad en la isla. El actor cuestionó si las autoridades de la isla esperarán a que se consoliden \»maras cubanas\» antes de tomar medidas efectivas. Asimismo, subrayó que la población se enfrentaría a \»un dilema menos\» si las fuerzas del orden se enfocaran en combatir los delitos comunes en lugar de acosar a quienes expresan desacuerdos políticos.
El intérprete atribuyó el auge de la violencia a factores estructurales que el gobierno cubano ha ignorado durante décadas. Aunque reconoció que los delitos siempre han existido en el país, García enfatizó que la situación actual trasciende la visibilidad ofrecida por las redes sociales. A su juicio, el incremento de la brutalidad en los asaltos —que incluyen el robo de motos, paneles solares, teléfonos y animales— está directamente vinculado al deterioro de las condiciones de vida, la pobreza acumulada, el hacinamiento y el abandono de barrios marginados que la propaganda oficial históricamente ha etiquetado como \»vulnerables\».
El fracaso del adoctrinamiento y la participación de menores en la delincuencia
Otro de los puntos destacados por el actor fue la creciente implicación de menores y adolescentes en hechos delictivos. García cuestionó de manera contundente la eficacia del adoctrinamiento ideológico impartido en el sistema educativo cubano. Con un tono crítico, se preguntó si la repetición obligatoria de consignas revolucionarias ha servido para forjar ciudadanos íntegros, concluyendo tajantemente que no. Este fenómeno refleja una crisis profunda en la formación cívica, agravada por el colapso económico, la inflación y el desabastecimiento que sufren las nuevas generaciones.
Las declaraciones de García resuenan con una preocupación generalizada entre los cubanos: la creciente sensación de indefensión ante la falta de respuesta institucional. Mientras la dictadura cubana destina sus recursos de seguridad a la vigilancia y represión política, los medios independientes documentan a diario una escalada de asesinatos, asaltos a viviendas y agresiones con armas blancas en distintas provincias. Ante quienes intentan minimizar la crisis comparándola con la inseguridad de otras naciones, el actor fue claro al recordar que el problema debe abordarse desde la realidad nacional: \»Este es mi país. No es otro\», sentenció, exigiendo una actuación urgente que proteja a una ciudadanía sumida en el miedo y la precariedad.